Necesitamos metas claras
El presidente Leonel Fernández esbozó el pasado jueves, en líneas generales, un plan para ahorrar combustibles. Toda la Nación, o cuando menos gran parte de ella, coincide en que tenemos la necesidad de ahorrar petróleo, que no producimos y es cada día más costoso.
Pero el planteamiento del mandatario careció de especificar objetivos y metas con sus plazos y mecanismos de aplicación especificados. Sin plazos especificados, sin planes detallados hasta el nivel de microplanes, este planteamiento del mandatario se reducirá a una simple propuesta.
Lo que resulta asombrosamente incongruente para mucha gente es que el mismo gobierno, con diferencia de unas cuantas horas, ha sido capaz de anunciar el plan de bebentina navideña, con la especificación detallada de los días que durará su aplicación. En cambio, sobre el ahorro de combustibles, anunciado como una decisión crucial e ineludible, aún desconocemos cómo se hará, cuánto nos costará y qué se espera que hagamos.
Como se ha señalado más de una vez, muchos de los planteamientos que hizo el presidente Fernández no son nuevos. Él ya tomó medidas similares en anteriores oportunidades, pero dejaron de aplicarse por falta de metas específicas y mecanismos para establecer controles reales. Debemos aprender de esos errores y enrumbar los nuevos planes de manera más concreta y detallada.
Desde el gobierno, en los pasados tres años, se han dado a conocer programas detallados, elaborados por la Comisión Nacional de Energía, pero que nunca se aplican por falta de recursos y la carencia de un esfuerzo concertado de parte del Estado, no solo del gobierno que parece más distraído con otros objetivos menos fundamentales.
Aún cuando ha sido una guerra mil veces avisada, parece que al final, los administradores del Estado ó no solo de este gobierno ó estaban realmente desprevenidos.

