El Cesfront

Las fronteras terrestres siempre han sido zonas vulnerables a todo tráfico ilícito, por más esfuerzos que hagan los países limítrofes para crear fuerzas y sistemas especiales que lo eviten. Tal vez este es el síntoma que ahora parece percibirse en la conducta de algunos componentes del recién instalado Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (CESFRONT). Ya se ha generado un malestar en Dajabón con denuncias de que algunos soldados son corrompidos - mejor decir, se “dejan” corromper — para dar paso a cualquier tipo de contrabando. Hubo inclusive una marcha y un acto de protesta que ha devenido en la orden de traslado de la dotación del CESFRONT en esa provincia. Se anuncia que estos batallones serán removidos frecuentemente. Pero el mal no está ahí. Si esa es una fuerza especializada, hay que suponer que es muy selecta y al mismo tiempo limitada. No podría prescindirse de ellos, si es por capacidad y destreza militar o conocimiento del territorio a cuidar, pero de lo que sí debe esmerarse el alto mando es en detectar, evitar y castigar, cuando existan pruebas o evidencias, todo tipo de contubernio de los soldados con los traficantes o cualquier exceso frente a ciudadanos dominicanos o haitianos. Crear ese cuerpo tomó tiempo y recursos. Y en ese cuerpo se depositan las esperanzas de muchos de que haya un mejor control y orden en la frontera. Pero es obvio que, frente a tantas y subrepticias tentaciones, algunos deshonren su misión o traten de excusarse en los bajos salarios y en las mínimas condiciones de vida para dejarse seducir por los sobornos o los llamados “cariñitos” que les ofrecen los que siempre viven burlando la ley.

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