¿Qué pasó con la Duarte?
Cuando se toma la decisión de remodelar una avenida de la categoría y dinamismo de la Duarte, no puede andarse con excusas de ningún género para completar la obra.Hace varios meses que se inició un proceso de hermoseamiento de toda la zona, que incluye un barrio chino. Tanto el barrio como el resto de los trabajos pendientes de la Duarte han estado lentísimos, y esto ha causado trastornos a los transeúntes y cuantiosas pérdidas para los comerciantes. Se suponía que había dinero suficiente como para que los trabajos concluyesen en un tiempo previsto, pero no ha resultado así. Es urgente que se defina si la obra debe o no proseguir, si hay recursos y voluntad para terminarla, y de esa manera todo el mundo estaría informado, resignado o frustrado, o alegre, si la noticia es buena.No ocurre lo mismo con el caso de la antigua Laguna de la Núñez, que ha desaparecido y en cuyo entorno se construye a gran velocidad un hermoso parque acuático que será una de las nuevas maravillas de la ciudad.De una situación anómala, persistente y hasta repugnante, el Gobierno ha sacado a relucir una joya de la arquitectura paisajística y está presto a darle a la ciudad otro espacio de recreación y admiración, y de amplio aprovechamiento para el público.Pero con la Duarte, lo que tenemos ahora es un arrabal del que nadie sabe si algún día un gobierno o sindicatura generosa se ocupará de cambiarle su desagradable estado.

