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Economía & Negocios lunes, 02 de marzo de 2020

MARKET INKTERACTION

Puede la JCE recuperar su credibilidad después de la crisis

Lara Guerrero
lguerrero@mgpr.com.do

La credibilidad y la transparencia de la JCE, como organismo regulador de las elecciones en el país, ha estado cargada de cuestionamientos y dudas por varios meses.  Se puede decir que ha estado en una crisis prolongada durante varias semanas. Lo acontecido hace dos semanas recrudece los argumentos de muchos sectores del país y se convierte en la punta de lanza para aquellos que piden la destitución de los miembros de dicho órgano.

Algunas instituciones se definen por sus crisis. Ante la disyuntiva, surgen algunos cuestionantes:  ¿puede la JCE recuperar el patrimonio de su reputación anterior a la crisis?  ¿cómo fortalecer el organismo para restaurar la credibilidad de la ciudadanía, de manera que le permita resistir los futuros embates y cuestionamientos? ¿está preparada para asumir la celebración de las próximas elecciones municipales del 15 de marzo, y las presidenciales de mayo?  ¿habrá aprendido la JCE de esta situación e implementado los correctivos de lugar, o continúa minimizando el impacto, como se ven en los videos de las redes?

Reconstruir una reputación institucional es difícil, pero no imposible.  La JCE tiene la oportunidad de articular un proceso transparente y bien afinado, que le permita restaurar la confianza en la sociedad:

1. Pedir disculpas por los errores cometidos: el primer paso para emprender el camino hacia la redención es pedir perdón al pueblo dominicano que se siente decepcionado y estafado. Le fue arrebatado el derecho ciudadano de poder elegir sus autoridades municipales.  A la JCE le ha faltado admitir sus errores, demostrar que realmente están apenados, contritos y frustrados por lo acontecido, mortificados con aquellos que perjudicó y defraudó.  No han dejado claro su compromiso con el país de esclarecer la situación. Los hechos narrados por ellos mismos, en videos filtrados a través de las redes sociales, distan mucho de esa actitud.

2. Comprender que la restaurar la confianza e imagen lleva tiempo: la mayoría de los dominicanos no están dispuestos a perdonar y darle una segunda oportunidad, conseguirla lleva tiempo y acciones que muestren lo contrario son necesarias. La JCE cometió un error importante al no comunicar a tiempo lo que estaba ocurriendo, minimizar el impacto de la situación dejará una duda permanente en la mente de los ciudadanos por muchos meses y años. La falta de información genera especulación y desconfianza.  Recordar que sus audiencias primarias, van más allá de los delegados políticos y representantes de los partidos, sino que incluye a la población en general, que demanda una explicación de lo sucedido lo antes posible. Reemplazar esa imagen con un accionar positivo requerirá un esfuerzo constante y transparente en los próximos comicios que se avecinan.

3. Tomar medidas para que no vuelva a suceder: la JCE no puede evitar cada error y cada incidente pues suceden cosas inesperadas, la gente entiende eso. Lo que es inaceptable es dejar que suceda lo mismo una y otra vez. Cuando algo sale mal y se comete un error, como es el caso, se deben tomar medidas para que la gente se sienta segura de que nunca volverá a suceder. En estos momentos, la JCE solo tiene que avanzar y hacer que su accionar sea mejor que nunca. Si puede superar constantemente las expectativas en el futuro, eventualmente puede dejar todo esto atrás y restaurar su reputación.

4. Monitorear y estar preparado: en el mundo hiperconectado en que vivimos, la convergencia de las redes sociales, las capacidades de transmisión en vivo y el aumento de las expectativas sobre cómo deberían actuar las instituciones amplifican los riesgos que enfrentan las mismas. Mantenerse a la vanguardia de potenciales crisis futuras a través del monitoreo en tiempo real de las redes sociales y canales tradicionales, le permitiría a la JCE detectar y encaminar correctamente las acciones y comunicaciones para evitar un futuro desastre. Identificar potenciales riesgos, con escenarios más drásticos, estableciendo los debidos protocolos y plan de acción es imperante.  Prepararse para una respuesta rápida con un libro de jugadas y mensajes potenciales para cada caso no es negociable.

Construir una buena reputación no es un concurso o carrera. Existe un vínculo directo con el desempeño, que garantica la licencia social para operar y, lo más importante, el desempeño de sus acciones. Una reputación sólida puede estar entre los mejores activos de cualquier institución, mitigando la tormenta de una crisis y allanando el camino para el éxito en los próximos comicios.


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