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Economía & Negocios sábado, 30 de marzo de 2019

ECONOMISTA

Trump y el réquiem por la colusión con Rusia (1/3)

  • Trump y el réquiem por la colusión con Rusia (1/3)
RUDDY SANTANA

La investigación sobre probable colusión entre el equipo de campaña que llevó a Donald Trump al poder, y Rusia ha concluido. Robert S. Mueller, quien fuese designado por el Departamento de Justicia para encabezar el equipo que llevó a cabo las pesquisas, ha entregado su reporte final.

El reporte no se ha hecho público, pero el jefe del Departamento de Justicia, William P. Barr, ha resumido en una carta las conclusiones fundamentales. La primera, y más importante, es que no hubo colusión entre Rusia y la campaña de Trump en las elecciones del 2016.

La densa niebla de dudas sobre la legitimidad del triunfo de este último ha sido despejada. Trump ha sido reivindicado, las esperanzas de un “impeachment” en su contra son casi nulas. En los últimos dos años la vida pública de EE.UU. fue escenario de una furiosa confrontación entre quienes aseguraban que la colusión con Rusia era evidente y que sin dudas Mueller la confirmaría, y quienes rechazaban dicho escenario.

Una histeria rusofóbica invadió cada resquicio de la esfera pública, especialmente al Congreso, llevando a este último a aprobar innumerables sanciones contra Rusia. Vale la pena considerar las motivaciones de quienes apostaron todo a la colusión.

El partido demócrata
No hay dudas de que la instigación para iniciar la investigación en torno a la colusión con Rusia tuvo su origen en sectores ligados al partido Demócrata.

¿Cuáles fueron sus motivaciones? La derrota de Hillary Clinton constituyó uno de los reveses políticos más inesperados y humillantes de la historia política de la nación.

Casi sin excepción, la posibilidad de victoria asignada a Trump por las cadenas noticiosas era ínfima, lo que afianzó en la opinión pública la idea de que las elecciones eran solo un protocolo previo a la ascensión de Hillary al poder.

Ante una debacle de este calibre, el establishment demócrata decidió salvar la cara optando por deslegitimizar el triunfo de Trump. Para este fin la historia de la colusión con Rusia venía como anillo al dedo, dada la simpatía que Trump había externado hacia Vladimir Putin y la supuesta animadversión de este último hacia Hillary.