URBANISTA DE CABECERA

Una misma novela para dos ciudades

Avatar del Listín Diario
Marcos Barinas UribeSanto Domingo

Mister Biswas es un personaje ficticio de una novela de V. S. Naipaul, relata la vida de un trinitario de ascendencia india que reconoce la insalubridad de su mundo y siente la proximidad de su decadencia y disolución. Pasa la mayor parte de su vida tratando de escapar de esta realidad del pasado mientras busca una casa en la ciudad de Port of Spain, en Trinidad. Al final termina dándose cuenta que el futuro, la sociedad colonial en la que el quería dejar colocada su marca, todavía no está terminada y no ha sido tan siquiera creada. Apenas diez años después de mi primer descenso a Port of Spain, el panorama de la ciudad tiene otra estructura. El parque vehicular ha crecido enormemente y los viejos utilitarios familiares han cedido a las SUV y autos de lujo; los pubs, bares de esquina y restaurantes tradicionales han dado paso al lounge, los sushi restaurantes y cadenas transnacionales de comida rápida; la exquisita arquitectura tradicional se ha visto disminuida por las edificaciones corporativas en altura; nuevos elevados y autopistas rápidas empiezan a surgir; grandes superficies de parqueos se priorizan a costa del sistema peatonal; en fin, toda la parafernalia importada que compone la fantasmagoría de progreso vinculada a la construcción a la que nuestros gobiernos nos han acostumbrado. Pero lo que asemeja peligrosamente Port of Spain a Santo Domingo, no es la obsesión de ver el future en la bola de cristal de otros, ya sea este el infame Nueva York chiquito o el ingenuo Dubai caribeño. Es un modelo de crecimiento urbano que ha reemplazado la calidad morfológica de nuestros territorios por una urbanización difusa compuesta por malls, parques industriales y desarrollo de residenciales suburbanos que han valorado más su conexión a grandes autopistas que su relación al paisaje tropical o al desarrollo endógeno de comunidades existentes. En las últimas dos décadas ambas ciudades han experimentado grandes crecimientos de su huella urbana en detrimento de sus recursos naturales, agrícolas e hídricos. Y en ninguno de los casos este crecimiento físico ha implicado una mejoría en su calidad de vida, mas bien todo lo contrario. Si bien es cierto que el crecimiento suburbano de baja densidad es una característica de ambas ciudades, también es cierto que en ningún caso fue el producto de una decisión planificada. El escape a modelos suburbanos fallidos ha sido mas bien producto de factores circunstanciales como el deterioro social y ambiental de nuestros centros urbanos, la creciente delincuencia o el 'laissez faire' estatal a los desarrolladores privados. De manera que no hace sentido que sigamos en la inercia de un tipo de desarrollo que ni siquiera resuelve estos aspectos en primera instancia. Para dejar nuestra marca en la sociedad del futuro, debemos construir entornos urbanos económicamente factibles, socialmente relevantes y ambientalmente adecuados, tres aspectos que de no ser balanceados impedirán a Mister Biswas alguna vez encontrar su casa y seguirá habitando entre el caos de una cultura en decadencia y el vacío de un modelo de desarrollo inacabado.

Tags relacionados