CAPITALIZACIÓN

Sector privado comienza a dejar sociedad con Estado

LA PRIVATIZACIÓN DE 1998 SE HA CONVERTIDO EN ASOCIACIÓN DE LAS PARTES

SANTO DOMINGO.- El proceso de privatización de las empresas estatales que inició el Gobierno en los años 1998 y 99 no se completó como estaba planeado, y en términos prácticos lo que hubo fue un conjunto de negociaciones mediante las que el Estado buscó socios privados para capitalizar sus empresas. Así se crearon empresas mixtas (Estado-sector privado) en La Tabacalera, Molinos del Ozama, las distribuidoras eléctricas Edenorte, Edesur y EdeEste, y las generadoras Haina e Itabo. Al proceso le siguió el arrendamiento de los ingenios azucareros del Estado y en condiciones distintas la adjudicación de los principales aeropuertos del país al sector privado. Sin embargo, la mayoría de esas alianzas no ha dado los resultados deseados y ahora se está produciendo un proceso de separación, mediante la intención de sector privado de romper su sociedad con el Estado dominicano, ya sea porque dejan el negocio o porque desean ampliarlo. El caso más sonado es el de Shell Company, que decidió sacar sus inversiones del país y romper una sociedad que mantenía con el Estado en la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) desde hace 34 años. Refidomsa es una empresa rentable, que genera ganancias netas estimadas en US$35 millones anual, pero aún así el socio privado se va y aunque hay otros inversionistas interesados en esos activos, el Estado ha decidido asumir la compra y estatizar por completo a Refidomsa. En cuanto a las empresas de la Corporación de Empresas Estatales (Corde), Molinos del Ozama y La Tabacalera, se han mantenido con una participación igualitaria del sector privado y el Estado desde el año 1999. Pero ahora los socios privados han ofertado por separado la compra total de ambas empresas, debido a que el Estado no está aportando los recursos necesarios para hacer las reinversiones que requieren. Los socios privados en Molinos y La Tabacalera no han tenido conflictos conocidos con el Estado, el problema es la falta de recursos para reinversión. En una sociedad igualitaria, las reinversiones deben ser iguales entre las partes para que cada quien conserve su participación. Si uno de los socios no quiere invertir tiene la opción de que el otro aporte los recursos y entonces perdería participación accionaria. La otra opción es no aportar los recursos (lo que se argumenta ha hecho el Estado en estos casos) y entonces la empresa se estanca, por falta de reinversiones a tiempo. El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) ha solicitado al Gobierno que le venda su parte accionaria en esas dos empresas a los socios privados, debido a que la función del Estado debe ser de velar por la regulación del mercado, pero sin participar como parte directa. El sector eléctrico En el año 2003 se produjo la reestatización de las distribuidoras Edenorte y Edesur, donde el Estado mantenía una sociedad igualitaria con la energética Unión Fenosa. También la empresa Trus Company of the West (TCW) propietaria del 50% de acciones en la distribuidora EdeEste, le ha ofrecido a su socio estatal la venta de su parte y consecuente rompimiento de sociedad con el Estado. En el sector eléctrico se presenta la dificultad de que el Estado conserva la mayor parte de la propiedad de las empresas y desde que se inició la capitalización a través de la Ley 141-97 sobre Reforma de la Empresa Pública, ha reinado un ambiente de conflictos de intereses entre los socios. ADMINISTRACIÓN ESTATALUn solo caso exitosoDesde que el Estado asumió la propiedad de todas las empresas públicas, a raíz de la muerte del dictador Rafael Leonidas Trijillo, se produjo un proceso continuo de deterioro y deficiencia de esos grupos productivos estatales.En este momento la única empresa 100% estatal que opera con efectividad y niveles elevados de rentabilidad es el Banco de Reservas.Sin embargo, compañías como la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), el Banco Agrícola, Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses y otras, requieren de subvenciones del Gobierno para sostenerse.

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