GESTIÓN Y NEGOCIOS

El desarrollo de la publicidad exterior

La publicidad es sin dudas un sector que exhibe un dinamismo y desarrollo constantes. Enfocaremos en este breve escrito aspectos referentes a la publicidad exterior, de la cual tenemos cada vez muestras más palpables. Y es que la publicidad exterior está de manera frecuente expuesta a los transeúntes de a pie y a los de vehículos. Difícilmente nos podamos “escapar” de ver, por ejemplo, una luminosa valla en movimiento con mensajes comerciales o políticos, muy propios de la coyuntura actual. Como nos señala Pablo Ross, especialista en marketing y comunicaciones integradas, las distintas formas de publicidad que “estamos viendo están llamadas a quitarle monotonía a la publicidad tradicional”. Entre los recursos de publicidad exterior que toman auge cita las vallas en movimiento, la publicidad en los ascensores, escaleras y en pisos, esta última especialmente en plazas comerciales y tiendas. El mobiliario urbano, denominación que integra una gran variedad de soportes diferentes ubicados en el interior de las ciudades, se usa con frecuencia en los últimos tiempos. Dichos soportes publicitarios los encontramos en formas de marquesinas colocadas en las paradas de autobuses y tranvías para proteger a la gente de los agentes atmosféricos. Están además la publicidad exterior en las cabinas telefónicas, en el transporte público urbano. Una vez se inaugure el Metro de Santo Domingo observaremos allí una amplia posibilidad para la publicidad en las distintas estaciones y galerías, porque los anuncios van donde hay personas, gran parte de las cuales está la mayor parte del tiempo en las calles. Respecto a las características del mobiliario urbano Enrique Ortega, autor del libro La Comunicación Publicitaria, señala que el mismo tiene una gran selectividad geográfica al poderse emplazar en diferentes localidades. Cita el alcance y la repetición porque pueden ser vistos por un elevado número de personas. Así también, la versatilidad que ofrecen las distintas dimensiones y formas. Las críticas a la publicidad exterior no han faltado en la mayoría de los países. “Una de las más fuertes está ligada a sus aspectos paisajísticos. Existen posiciones favorables que la consideran como un elemento embellecedor en el interior de las ciudades al utilizarse para ocultar edificios y obras en construcción”, explica en su obra Ortega. Al menos en lo que respecta a nuestro país pienso que parte de la publicidad exterior que vemos colocada en la ciudad ha servido para ofrecerle un aspecto un tanto moderno y fresco y constituyen formas de comunicación útiles a las personas que pasan, como dijimos anteriormente, gran parte del tiempo fuera de sus hogares. La autora es socia directora deN&P Communication Consulting

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