TRIBUNA ABIERTA

América Latina asume el desafío

Este año marcó un hito en la historia de América Latina y el Caribe. Según las investigaciones recientes presentadas en la última edición de Perspectivas económicas: Las Américas, la región viene disfrutando del período de crecimiento ininterrumpido más largo desde la década de los setenta, a pesar de desastres naturales en varios países (para más detalles, véase www.imf.org/external/spanish/pubs/ft/reo/2007/whd/wreo1107s.pdf ). En los últimos cinco años se crearon más de 25 millones de nuevos empleos, y 16 millones de personas salieron de la pobreza, en parte con el apoyo de programas de asistencia social focalizada. En la República Dominicana, esta expansión se ha caracterizado por un crecimiento fuerte de las exportaciones y una inflación bajo control. Asimismo, ha sido notable la capacidad de resistencia de la región ante la turbulencia del mercado financiero que ha afectado al mundo desde agosto. La región en general resistió sin sobresaltos el shock externo de una mayor volatilidad financiera asociada con un incremento en la aversión al riesgo que llevó a varios inversionistas a buscar refugio en los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Las desviaciones transitorias de los flujos de capital observadas en varios países fueron absorbidas por movimientos en los tipos de cambio flexibles. La exposición de la región a la crisis de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidosóy a los correspondientes valores con respaldo hipotecarioóha sido mínima. La capacidad de resistencia de la región, y de la República Dominicana, también es resultado de mejoras en los balances del sector público, gracias a las cuales los países son ahora mucho menos susceptibles a las fluctuaciones de las tasas de interés y de los tipos de cambio que hace 10 años. Claro que esto no significa que ahora América Latina sea inmune al contagio. Según nuestras investigaciones recientes, la región, incluyendo la República Dominicana, sigue siendo muy sensible a una desaceleración brusca a escala mundial, a una mayor contracción de los mercados de crédito o a un empeoramiento de los términos de intercambio. Algunos de estos riesgos se han agudizado debido a la desaceleración en Estados Unidos y a la volatilidad observada en los mercados financieros mundiales. Para resistir dichos riesgos, acomodar los costos de reconstrucción asociado con la tormenta tropical Noel, y mantener encarrilada la actual expansión, sería útil consolidar y ampliar las recientes mejoras macroeconómicas. La política fiscal es un primer ámbito donde cabe actuar. El año pasado el aumento de los ingresos llevó a que los saldos fiscales de la región registraran superávits primarios sin precedentes. Sin embargo, el gasto público ahora está creciendo a un ritmo bastante acelerado en la República Dominicana y en gran parte de la región, y los saldos fiscales se deteriorarán si esa tendencia continúa. En vista de que los niveles de deuda de la región aún son abultados, las autoridades tienen que ir en busca de un equilibrio importante: garantizar sobre todo que el gasto siga focalizado en las necesidades sociales y de infraestructura, y al mismo tiempo avanzar más en la tarea de reducir el endeudamiento público a niveles más seguros. Asimismo, preservar una situación fiscal sólida es importante para adaptarse mejor a los flujos de capital y para apoyar a la política monetaria en el esfuerzo de contener las presiones inflacionarias. Otro ámbito clave es la política financiera. En el último año el crédito de los bancos al sector privado en toda América Latina aumentó con rapidez y alcanzó una tasa media de crecimiento de casi 40%. Teniendo en cuenta los niveles relativamente bajos de intermediación en la región y la mejora de los parámetros económicos fundamentales, este aumento no debe interpretarse necesariamente como una señal de alerta en la República Dominicana, aunque debiera seguirse vigilando de cerca. No obstante, los acontecimientos recientes en los mercados financieros mundiales constituyen un destacado recordatorio de la peligrosa tendencia de algunas instituciones a relajar las normas de crédito en favor de una rápida expansión. Por lo tanto, el clima actual resalta aún más la importancia de que las instituciones financieras estén sujetas a una fiscalización de las normas prudenciales y a una supervisión financiera cuidadosa, basadas en los notables avances que ya se han logrado en estos ámbitos. La política monetaria y cambiaria es el tercer ámbito crítico. La consolidación de los marcos de política monetaria ha sido uno de los grandes logros de los últimos años en gran parte de América Latina. Dichos marcos han demostrado ser ágiles y flexibles a la hora de adaptarse a las fluctuantes condiciones externas e internas. Pero también es evidente que la inflación está subiendo gradualmente en muchos países. Esto se debe en cierta medida a factores del lado de la oferta, como el alza mundial de los precios de los alimentos básicos y los combustibles, pero también es sintomático de un entorno de crecimiento vigoroso de la demanda agregada. Hay que vigilar de cerca estas tendencias inflacionistas, pero confiamos en que la política monetaria estara alerta ante la situación y centrada en el objetivo de mantener la inflación en niveles bajos. En la República Dominicana, se prevé que la inflación termine el 2007 cerca del techo de la banda de meta, y una inflación subyacente cerca del medio de la banda. En este contexto, varios países de América Latina han experimentado la apreciación de sus monedas. Esto se explica en parte por el debilitamiento del dólar de EE.UU., pero también cabría decir que el fenómeno denota la positiva evolución económica, reflejada tanto en las buenas políticas como en sus resultados. El fortalecimiento de una moneda sin duda puede acarrear ciertos costos de transición, que deben ser reconocidos y mitigados. Para la República Dominicana y otros países en la región, esto subraya la importancia de avanzar en muchos otros frentes ócomo la tributación y el clima regulatorio y empresarialó con el fin de elevar la productividad y la inversión para garantizar que las economías de la región sigan siendo competitivas a escala mundial. También, para la República Dominicana en particular, sugiere que haya una necesidad de más avances en la reestructuración del sistema tributario, enfocada en aumentar la productividad y la inversión, para asegurar que la economía se mantenga competitiva en la economía global. En resumen, la evolución de la región ha sido positiva, y la reciente prueba de mercado a la que se han sometido los marcos de política económica ha demostrado que América Latina goza de mucha más resistencia a factores externos adversos que en el pasado. El crecimiento mundial sigue siendo relativamente vigoroso, los precios de los productos básicos se encuentran en niveles altos y los flujos financieros ópese a su reciente volatilidadó están contribuyendo fuertemente a esa evolución favorable. Es muy probable que las condiciones mundiales no siempre sean tan propicias, y ahora es el momento adecuado para dedicar esfuerzos a detectar y abordar las fuentes restantes de vulnerabilidad. Al mismo tiempo, los países no deben descuidar la tarea básica de fomentar el crecimiento con medidas que estimulen la inversión y la productividad. Estos esfuerzos ayudarán a intensificar la batalla contra la pobreza y la desigualdad social en la región. El Fondo Monetario Internacional se mantiene muy comprometido con esta tarea, y a tal fin proporciona asesoramiento y asistencia técnica en materia de políticas macroeconómicas y financieras El autor es director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional.

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