COMPETITIVIDAD
“Empresarios criollos son de cultura individualista”
ABOGA POR LA INTEGRACIÓN SECTORIAL PARA SOBREVIVIR A CAMBIOS
El camino hacia la competitividad resulta incómodo para la mayoría de las empresas y más cuando son unidades productivas con una limitada capacidad económica y adopción de tecnología. La apertura de los mercados ha obligado a muchos microempresarios a reinventarse para sobrevivir a la avalancha de productos y novedades que rápidamente se adueñan de los mercados locales. Una de las más recomendadas alternativas de sobrevivencia es la integración sectorial de las micro, pequeñas y medianas empresas. Las ventajas son innumerables. Sólo con la disminución de costos, lograda a partir de la adquisición de grandes cantidades de materia prima en comunión con otras entidades del mismo ramo, el microempresario consigue incrementar sus beneficios. La directora de investigaciones del Fondo para el Financiamiento de la Microempresa (Fondomicro), Marina Ortiz, identifica una cultura del individualismo entre los dueños de la micro, pequeña y mediana empresa, a lo cual atribuye muchas de las debilidades que muestran estas unidades productivas, a pesar de que saben los retos que tienen ante la apertura comercial. ¿Qué significa para usted la asociatividad? La asociatividad es uno de los elementos que más puede contribuir a incrementar la competitividad. Es un aspecto muy importante porque no sólo pueden establecerse mejoras en la empresa e incorporar nuevas tecnologías colectivamente y modalidades, sino también adoptar mejores formas de gestión, tener entrenamiento de manera conjunta, establecer cadenas productivas para incrementar los niveles de eficiencia y todo lo relacionado con las negociaciones para compras de insumos o en las ventas de la producción. ¿Qué otras ventajas tienen las microempresas? Los pequeños negocios, si están unidos, también pueden acometer grandes pedidos que individualmente no fuera posible. La asociatividad tiene muchos beneficios, aunque lamentablemente la cultura empresarial dominicana es muy individualista. ¿Qué significa individualista en este caso? Cuando hemos hecho estudios en Fondomicro el porcentaje de empresas asociadas no pasa del 25 por ciento. En las pequeñas empresas es donde más asociatividad se practica porque en la microempresa esta práctica es menos frecuente. Mientras más pequeñitos son menos asociados están y por tanto tienen menos poder como grupo. ¿A qué se debe este fenómeno? Principalmente es una cultura muy individualista. Siempre consideramos que podemos hacer las cosas de manera individual. No creemos que necesitamos al otro. Creemos que las ventajas nuestras, si estamos unidos y las compartimos, se convierten en desventajas. Por ejemplo: si le dices donde tu compras al otro crees que estás perjudicándote. Si dices a quien le vendes crees que el otro te “serruchará el palo”. Siempre hay un sentido muy individual. ¿Qué se puede hacer para vencer esto o cuáles alternativas hay? A pesar de la realidad, se hacen prácticas y buenos intentos. Se han hecho buenos intentos con los clúster a través del Consejo Nacional de Competitividad (CNC). Ha habido fomento a los clúster de turismo, agricultura, muebles, artesanía y otros. ¿Qué debilidades tiene la asociatividad? Una de las debilidades de la asociatividad es que cuando tú te vas a asociar te preguntas qué me ofrece la asociación. Te preguntas qué te está dando por pagar una cuota y decir que eres miembro de la organización. No siempre tienen programas establecidos. ¿Cómo valor el rol del Estado en la formación de organizaciones? Si nos ponemos a pensar, desde el Estado no se propicia una cultura de asociatividad. No hay una relación desde el Programa de Apoyo al Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) y el interés de ofrecer un crédito a cambio de que usted pertenezca a una asociación gremial, con la ventaja de recibir asistencia técnica y otros incentivos.

