CHILE
La producción de orgánicos da buenos frutos a empresas
LAS VENTAS DE ESTA EMPRESA GARANTIZAN A CHILE US$20 MILLONES AL AÑO
SANTIAGO DE CHILE.- El pequeño empresario chileno Carlos Amín Merino conversa mientras trabaja. Como dueño de la empresa Coesam, fabricante de té y cosméticos naturales que elabora a partir de variadas plantas comestibles, no puede darse el lujo de parar. Viaja, participa de ferias internacionales, estudia nuevos productos y fiscaliza la actividad en sus plantaciones. Ese ritmo lo acompaña desde que en 1974 pasó a dedicarse, junto a su padre, a la exportación de rosa mosqueta deshidratada a Alemania. “Este país ya reconocía el valor de un arbusto que aquí era considerado dañino y sólo usado para alimentar animales y ser quemado en hornos”, cuenta. De ahí en adelante, estudiando las propiedades regenerativas del pequeño fruto rojo, comenzó a fabricar varios productos, entre cuyas estrellas destacan el té y el aceite, que representan el 60% de la facturación de la firma. Hoy, con dependencias comerciales en países como Dinamarca, Corea y Japón la última en abrirse fue una oficina en Argentina , su empresa vende US$4 millones al año, 95% de los cuales son exportaciones. Pero para ganar presencia en el extranjero a Coesam no le bastó con comercializar un producto como la rosa mosqueta, rico en vitamina C y betacaroteno. Los produtos orgánicos que no llevan ningún tipo de aditivo químico o agrotóxico en su cultivo son un mercado en crecimiento, sobre todo en Estados Unidos y Asia. A eso se suma la demanda europea, que puede garantizar precios hasta 40% mayores respecto de productos semejantes. “Hoy el valor de este mercado suma US$40,000 millones en el mundo y es liderado por Europa, con cerca de US$17,500 millones; EE.UU., con US$16,000 millones, y Japón, con US$1,000 millones”, dice Ming Liu, consultor de la Federación de Industrias del Estado de Paraná y gestor del proyecto Organics Brasil, que promueve productos orgánicos brasileños en el exterior. La buena noticia es que en América Latina ya hay varias regiones ideales para este cultivo. “Chile tiene condiciones agroclimáticas (barreras naturales como el desierto y los glaciares) y fitosanitarias excepcionales, con un buen control de su Servicio Agrícola y Ganadero (SAG)”, afirma el ingeniero agrónomo Patricio Yañez, de la Agrupación de Agricultura Orgánica de Chile (Aaoch), en Santiago. Según él, el mercado de productos orgánicos ya garantiza al país exportaciones por unos US$20 millones, sobre todo de frutas. Como ejemplo aparece Brasil, que ya suma US$250 millones en el mercado mundial de orgánicos, según Liu. “Es el país orgánico por naturaleza. Tiene abundancia de tierras, biodiversidad de climas y cadenas productivas”, afirma. En todo caso, como esta actividad todavía opera en función del uso de alimentos frescos (FLV), es necesario aumentar las iniciativas industriales de pequeñas y medianas empresas, para que comiencen a procesar sus productos en función de la demanda externa. Éste es el objetivo de, por ejemplo, Namastê, de Sergipe. Creada en 2000 y volcada al suministro de hierbas medicinales para grandes procesadoras, en mayo lanzó su propia marca de té orgánico. “Ya enviamos un primer grupo de muestras a una representante en Nueva Jersey y esperamos realizar la primera venta en breve”, cuenta Débora Lima, presidenta de la firma. Desde que comenzó a vender su té, las ventas de Namastê aumentaron de US$5,500 a US$14,000 al mes. “La meta es aumentar nuestra producción desde las actuales 12,000 cajas al mes a 56,000”, afirma. Con este fin, la empresaria participa en ferias y en octubre expuso en la edición brasileña de Biofach. Prueba naturalLas empresas también deben invertir en certificaciones. “Invierto US$10,000 todos los meses para cumplir con las documentaciones y la fiscalización de mi cultivo”, cuenta Carlos Amín, de Coesam. “Eso, sin contar nuestra propia inversión en la certificación y adaptación de nuestros cultivos”, agrega. Menciona el uso de animales como gansos y ovejas para combatir la maleza y la existencia de un muro natural de árboles que divide su plantación de otras, para proteger sus frutos contra posibles fumigaciones en los campos aledaños. La empresa tiene certificaciones europeas y japonesas (IMO y JAS), conseguidas en 2005, y va por más. Para 2008 espera aprobar el IMO Fair Trade, que evalúa condiciones laborales, y el sello Biodinâmico, que da cuenta del respeto al medio ambiente. VULNERABLEPese a la limitación del menor poder adquisitivo de la población latinoamericana, el fomento a los productos orgánicos podría, incluso, disminuir la vulnerabilidad de los empresarios, que por ser tan dependientes de las exportaciones son las mayores víctimas de la desvalorización del dólar. Para blindarse, Débora fija en sus primeros contratos el precio de sus productos en función del mercado interno. Amín, por su parte, ve un momento difícil para Coesam.”Este año la compañía crecerá entre 8% y 10%, en unidades comercializadas, pero éstas representarán un monto menor de ventas”, dice, lamentando que a comienzos de octubre tuvo que reducir de 106 a 99 su número de funcionarios. “Con las ventas cayendo, los ejecutivos bancarios desconfían y optan por asignar un perfil de alto riesgo a la empresa, con lo que uno se ve obligado a perder financiamiento”, reclama. “Es algo que el gobierno no ve”. Para mantener a Coesam operativa, Amín afirma que su mayor desafío es buscar un refinanciamiento o un socio. “Así ha sido la historia de mi vida. Soy obstinado y conseguiré resolver esto antes de mi próximo cumpleaños, a fin de año”, asegura. Pero eso no significa que tenga el poder para resolver los problemas de todos los pequeños y medianos exportadores que viven en esta misma situación. Lograr certificaciones y protegerse contra la depreciación del dólar están entre las tareas de los exportadores.

