ROBERTO CARVAJAL

“La lluvia nunca sorprenderá a quienes viven en las alturas”

MAÑANA SE CELEBRA EL DÍA DE LA ARQUITECTURA DOMINICANA

La altura se ha impuesto en las edificaciones erigidas en el centro de la ciudad de Santo Domingo, definiendo el rumbo del crecimiento urbano, que definitivamente es vertical, así como las nuevas tendencias arquitectónicas, los precios de los inmuebles y el agrupamiento de las clases sociales. El arquitecto Roberto Carvajal, con 30 años en este quehacer y 350 diseños de edificaciones, cuenta a LISTÍN DIARIO cómo la imaginación de profesionales que plasman en sus dibujos una ciudad por todo lo alto, con todas las comodidades, atraen a los inversionistas y va fomentando la cultura del buen vivir. ¿Por qué Santo Domingo está lleno de torres?La altura es como un reto para los arquitectos, que son los que diseñan las edificaciones. Mientras más altas más caras, es cierto, pero también son más seguras para la población, no hay posibilidades de inundaciones porque quienes las construyen toman las previsiones de lugar. Es un trabajo profesional, donde reina el arte, la comodidad está en primer plano y realmente vale la pena crear torres porque es rentable. ¿Cree usted que hay suficiente demanda de apartamentos en torres?Claro que sí. Todas esas torres lujosas que tú vez en el polígono central de la Capital tienen compradores y hay muchísima gente que quiere construir, que quiere invertir su dinero en torres porque la ciudad crece y seguirá creciendo de forma vertical. La lluvia nunca sorprenderá a quienes viven en las alturas. Vivir en “rascacielos” cuesta. ¿Quién define los precios? El mercado, los costos de la obra. La construcción de una torre de 18 a 20 apartamentos puede costar de 80 a 90 millones de dólares y las unidades habitacionales se venden a 200, 235 ó 300 mil dólares. Cuesta pero lo vale porque son viviendas lujosas. ¿Quiénes construyen? ¿Quiénes compran?Los que construyen no son realmente constructores, son empresarios, gente que tiene empresas prósperas y decide invertir en inmuebles porque, como te dije, son rentables. El dinero que se invierte en edificaciones no se devalúa y cuando varía la tasa del dólar lo más que puede pasar es que las ganancias se reduzcan un poco, pero nunca se pierde. ¿Quiénes compran? Los dominicanos. La mayoría de las personas que viven en torres son de aquí, no es como se cree que son para extranjeros. ¿Cuál es la tendencia arquitectónica?La arquitectura dominicana es internacional, aquí no hay un estilo único, sino mixto en el que se mezclan las tendencias europeas con las de Norteamérica, mayormente de Estados Unidos, que es el país con el que República Dominicana tiene mayor contacto. Pero fíjate, la arquitectura, como todo arte, es cambiante. Ahora está de moda el predominio del vidrio en puertas y ventanas. Esto le da gran vistosidad a la obra porque resalta un solo detalle y la hace más valiosa. ¿Y el estilo aerodinámico que se observa en algunas edificaciones, está acorde con el nivel económico de la ciudad?Por supuesto. República Dominicana es un país pequeño, pero muy bien encaminado, con un sector de la construcción súper desarrollado y con tendencia a crecer. Los arquitectos tienen mucho campo aquí porque la gente cada día demanda calidad y belleza en los inmuebles que quiere habitar. El sector privado concentra sus obras en la clase mediaalta ¿Qué va pasar con la de bajos ingresos?Bueno, el Gobierno debe prestarle atención a ese sector. En el país hay muy buenos arquitectos dispuestos a diseñar casas económicas y podrían colaborar a solucionar la problemática social, porque el ordenamiento urbano también es su responsabilidad. Pero ahora mismo la construcción depende de los inversionistas y quienes construyen son personas de altos ingresos que propician obras de su mismo nivel. Por eso se observan tantas edificaciones que son obras de arte de la arquitectura y le hacen mucho bien al país porque lo ayudan a ser más competitivo. Ese es nuestro aporte, el aporte de los arquitectos.

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