MADERA
Productores forestales no consiguen créditos
SANTO DOMINGO.- La falta de un fondo de financiamiento para los productores de madera impide el crecimiento de las fincas forestales, con el doble propósito de repoblar áreas devastadas y para la fabricación de muebles, camas para el mercado local y la exportación. El problema fue planteado por el empresario forestal José Miguel de Peña, quien explicó que para establecer una finca forestal se requiere un financiamiento de 8 a 10 años, ya que es en ese plazo cuando el bosque empieza a ser productivo.
Aseguró que en el país hay miles de propietarios de terreno de vocación forestal que quieren sembrar, pero no encuentran financiamiento. El costo de establecer una finca forestal, su manejo y aprovechamiento, no lo puede solventar con recursos propios ningún propietario de terrenos, indicó de Peña.
Si existiera el financiamiento “las grandes importaciones de madera pudieran verse reducidas en el tiempo, siempre y cuando el financiamiento forestal que se aplicara pudiera ser con garantías del Estado dominicano, porque las plantaciones comerciales impiden la erosión de los suelos, uno de los grandes problemas del país”, señaló de Peña.
Vida útilAdvirtió que la erosión de los suelos quita la capa vegetal y reduce la vida útil de las presas y tapona la desembocadura de los ríos.
“Entonces hay infiltraciones de agua que con ellas se debería aprovechar mejor los acuíferos, y sobretodo las cuencas de las presas ya sean hidroeléctricas o para riego o abastecer de agua potable a las poblaciones como la ciudad de Santo Domingo, pero ese crédito no existe adecuadamente”. De Peña sostuvo que el país pudiera sembrar comercialmente 40 millones de árboles por año como mínimo y apenas llegó a 4 millones cuando se implementó el programa “Quisqueya Verde”, al frente del cual estuvo el entonces vicepresidente de la República, Jaime David Fernández Mirabal.
Se requiere, dijo, establecer un programa similar al Quisqueya Verde, pero con financiamiento, que pueda establecer nuevas fincas forestales.
Madera criollaPor otro lado, dijo que se requiere trabajar un poco en la industrialización de la madera criolla que tenga mercado. “Porque la madera criolla es de primera calidad, y aquí se importa madera de segunda y tercera, y con ella se subvalúa, no se pagan los impuestos correspondientes y sale más barata algunas veces, que la criolla, pero no compite en duración”.
Propuso que desde el Estado se origine una política de apoyo a la pequeña y mediana industria del mueble que permita que la madera local sea usada para muebles, se comercialice en el mercado de aquí y para la exportación.
Expuso que con una política forestal hacia el incentivo de producción de madera, el país pudiera aprovechar el DR-Cafta y convertirse en gran exportador de madera y de muebles.
Puso de ejemplo que en India hay importadores dispuestos a recibir toda la madera del árbol de Teca que se produzca en el país.
De Peña propuso que el país debe sembrar 40 millones† de árboles por 10 años para revertir la muerte de los ríos,† la sedimentación y erosión que destruye los suelos, disminuyendo la vida útil de los lagos de las presas, e iniciando la aparición† de zonas desérticas en las montañas donde nacen la mayoría de afluentes del país.

