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Economía & Negocios jueves, 02 de diciembre de 2010

EMPRENDEDORES

" La educación me sacó de la pobreza"

JUAN RAFAEL REYES CUENTA SU TRAYECTO HACIA EL ÉXITO EMPRESARIAL

  • " La educación me sacó de la pobreza"
    Expansión. Además de Unitrade, el empresario ha emprendido una serie de proyectos que inclueyen un movimiento partidista denominado Fuerza Esperanzadora.
Windler Soto
windler.soto@listindiario.com
Santo Domingo

Sus estudios de técnología electrónica le brindaron a Juan Rafael Reyes la oportunidad de convertirse en el dueño de una importante empresa a nivel nacional.

Es el vivo ejemplo de que la educación puede ofrecer oportunidades a aquellos que poseen el interés de progresar.

Unitrade es una empresa que, según su propietario, cuenta con una posición privilegiada dentro del campo de productos y servicios relacionados con el soporte energético. El negocio inició en 1991. En ese momento era sólo una iniciativa de un joven de 19 años recién egresado del bachillerato técnico y con una caja de herramientas llena de deseos de trabajar.

Realizaba los trabajos de venta, instalación y reparación de CPUs, el principal producto de la empresa. No tenía vehículo de transporte y se ubicaba en una oficina en la avenida Gustavo Mejía Ricart.

Las recomendaciones de algunos de sus compañeros de estudio de que se empleara en alguna empresa grande no limitaron su deseo de continuar, a pesar de los riesgos propios de iniciar un proyecto de este tipo.

Se inició gracias a los aportes económicos del empresario Vinicio Mella, quien creyó en su capacidad y responsabilidad para impulsar el nuevo negocio.

Juan Rafael Reyes es proveniente de una familia humilde del sector Villa Francisca de la capital. Hizo el bachillerato en el colegio politécnico Loyola, en San Cristóbal, a pesar de las dificultades que implicaban estudiar fuera de la ciudad, lejos de los compañeros de siempre.

Reyes cuenta que él y su hermano mayor fueron objeto de las críticas de sus vecinos, quienes no asimilaban como una conducta normal la cantidad de tiempo que ellos dedicaban a estudiar.

“Los vecinos nos decían que íbamos a acabar locos, porque llegábamos a Villa Francisca con un algebra de Baldor bajo el brazo, mientras ellos jugaban vitilla”, relata.

Hoy lamenta que sólo uno de sus cuatro amigos del sector está vivo.

A medida que transcurría el tiempo la empresa fue creciendo en número de empleados y clientela. Alquilaron un local en la avenida Rómulo Betancourt, que compraron más tarde y que, en la actualidad les sirve de lugar de operaciones.

En los momentos en que Unitrade inició, el mercado estaba liderado por dos compañías. En ese momento se propuso llegar a ser una opción para los consumidores.

El señor reyes cuenta que identificaron las debilidades de las dos empresas líderes en ese momento, lo que les sirvió para ganar la preferencia del mercado.

Y es que una de estas empresas ofrecía sus productos a precios muy elevados, mientras que la otra no daba un buen servicio a sus clientes. Partiendo de esto, se propusieron garantizar la calidad en sus productos y servicios a precios razonables.

“Hoy en día estamos en un posicionamiento muy privilegiado en el mercado en materia de UPS”.

El señor reyes explica que su compañía ha crecido y se ha mantenido firme debido a que una de sus prioridades es la calidad en el servicio que brindan a sus clientes.“ Unitrade se debe a la calidad del servicio y a la reputación que eso ha generado. Una empresa no se mantiene 19 años en el mercado vendiéndole una sola vez a los clientes”, asegura.

EDUCACIÓN COMO UNA BUENA ALTERNATIVA
CONCIENCIA Y ESPERANZA

“La única forma de romper el círculo vicioso de la pobreza es mediante la educación”, Asegura Juan Rafael Reyes, quien entiende que la formación académica es una alternativa para quienes no quieren delinquir.

Su experiencia le ha inspirado a transmitir a los jóvenes que cursan el bachillerato el mensaje de que existe la posibilidad de progreso y que la educación y trabajo son las mejores vías para ello.

Realiza esta labor mediante la fundación Conciencia y esperanza.

A través de esa institución sin fines de lucro se estimula la educación técnica otorgando becas a jóvenes de escasos recursos que deseen cursar un bachillerato técnico en el Colegio Fe y Alegría y el Instituto Politécnico Loyola.

Además imparten charlas a los estudiantes de diferentes lugares del país.