Listin Diario
26 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 2:21 AM
Ventana 10 Marzo 2013
0 Comentarios
Tamaño texto
COMENTARIO
¿Cómo se formaban nuestros escritores?
Compartir este artículo
Manuel Mora Serrano
Santo Domingo

Quizás seamos el país donde menos se sepa por voz de nuestros autores sus orígenes y sus luchas por domeñar el arte de escribir.

 Ciertamente, apenas conocemos datos autobiográficos de un par de docenas de nuestros escritores que en algún momento hubiesen desvelado detalles sobre su formación intelectual.

  En la famosa revista ‘Letras’ que dirigió el venezolano Horacio Blanco Fombona en los números del veintisiete al treinta y dos, los días 12 y 19 de agosto y 2, 9  y 16 de septiembre de 1917 (es posible que contestara alguien en la 29, pero esa no existe en el Archivo Nacional) se hizo una encuesta entre algunos escritores, entre ellos y por orden: Tulio Manuel Cestero, Manuel A. Machado, Fabio F. Fiallo y Federico García Godoy,  donde se les pedía: Cuándo, cómo y porqué empezó a escribir; cómo llegó a su especialidad dentro de la literatura; qué autores habían influido en el autor; cuál era su producción que apreciaba más y si estaba contento con su profesión de escritor.

 Quién mejor describió influencias y ambiente fue el más brillante de todos en la narrativa, me refiero a Tulio M. Cestero (1877-1955).

 Lo importante de la encuesta no son las preguntas, que encuentro poco profundas, sino el hecho de tratar de conocer más a nuestros intelectuales.

 Por razones de espacio no detallaremos las cinco; solo nos referiremos a la de Tulio porque se trata de uno de nuestros escritores más precoces.

  Asombra que a los nueve años, según confiesa, junto a Jacinto R. de Castro, como alumno de la Escuela Preparatoria regenteara un periodiquito manuscrito que llamó ‘El Coleccionista’; a los catorce  fundó ‘El Colegial’ como interno del San Luis Gonzaga, que llegó a imprimirse cuando murió el padre Billini y que a los diez y seis en 1893 se publicó un artículo suyo en el Listín Diario. Antes de los veinte años ya había sido gacetillero de ‘El Teléfono’ y director de la revista literaria ‘El Hogar’.  Siendo luego Secretario de redacción de la ‘Revista Ilustrada’ dirigida por Miguel Ángel Garrido,  en 1898 editó su primer libro: ‘Notas y Escorzos’. De modo que apenas tenía veintiún años y se había convertido en toda una figura nacional.

 En la encuesta señala sus lecturas e influencias, indicado: “Leí a Zola con ardimiento antes de los diez y siete años en la rebotica de la Librería Roques Polanco. Enseguida me apasionaron Rubén Darío y Vargas Vila. Por este, cuyos ‘Copos de Espuma’  paladeaba, protesté en prosa indignada contra el fusilamiento de Ezqequiel Cuartas Madriz, ejecutado en Colombia. Manuel de Js. Galván advirtióme que no hay que tomar las cosas como las cuentan. Rubén Darío constituía pecado vitando en nuestro medio literario, sin embargo difundí el contagio.” Señalando más abajo: “El decandetismo o modernismo, como se le denominó en América, predominó en mí.”

 Teniendo como tuvo, tantas oportunidades de difundir sus ideas y preferencias, como las acogidas que dio en “El Hogar” a oposiciones cuando se difundió la falsa noticia de la muerte de Rubén, no queda duda de que se refería a él y no a otra persona el que José Joaquín Pérez, primer poeta dominicano que elogió como gran poeta a Rubén, dedicándole “A un modernista exótico” su célebre poema ‘De América’ escrito en 1896,  quedando justificada la acusación por las declaraciones de Tulio. Lo asombroso, como lo señalo en mi libro ‘Postumismo y vedrinismo primeras vanguardias dominicanas’ (Editora  Nacional 2010), es hasta donde predominó en el, como lo dice paladinamente, el ‘decandentismo’ de Rubén Darío hasta dedicarse a “difundir el contagio,” ya que no solo ha leído esos que cita sino a una caterva de figuras y francesas y americanas que van desde Pierre Louys, J. M. Vargas Vila, a Rufino Blanco Fombona, hasta anunciar un próximo libro donde aparecerían Arthur Rimbaud, Gabriele D’Anunnzio, José Enrique Rodó, etc., lo que denota que toda una biblioteca modernista había desfilado ante sus ojos. Por eso sostuve en dicho libro y sostengo ahora que él es el introductor indiscutible del modernismo en el país.

 Ojalá alguno de nuestros medios se preocupara de abrir una encuesta parecida y motivara así a nuestros escritores a dejar alguna brecha para conocer de primera mano sus influencias y sus motivos para escribir, amén de dejar alguna ficha biográfica cierta y verdadera. Pero en estos tiempos no se hace ese tipo de pesquisas periodísticas, lamentablemente.

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña