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20 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 9:44 PM
Religión/Senderos 27 Enero 2013
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DOS MINUTOS
Tercer domingo: Tiempo ordinario
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Luis García Dubus
Lucas 1, 1-4, 4,14-21
Santo Domingo

¿Es usted un “anawim”? Permítame contarle tres casos que he presenciado .

Aquí está el primero:
“A pesar de haberme graduado de psicóloga -dijo M.R.-, no podía evitar ser una persona triste y descontenta. Un día entré a una iglesia y oré. Le pedí a Dios que me ayudara a ser feliz. Ese día comenzó en mí un proceso que me ha transformado. Sólo Él me ha hecho capaz de interpretar y comprender las cosas de modo diferente y ver el interior de las personas sabia y compasivamente” .

“Como psicóloga, ahora sé -concluyó M.R.- que no hay mejor noticia que esta: el Señor está vivo y es alegre”. (Ella fue una “anawim”) Pero, ¿qué es un “anawim”? En Hebreo, esta palabra significa una persona que sabe que Dios es única opción y esperanza, y que depende completamente de Él .

El mismo Jesús, era uno de esos “anawim”, y los “anawim” pueden encontrar en Dios todo lo que están anhelando .

El segundo caso que deseo contarle es muy diferente. Resulta que un padre peleó con uno de sus hijos. Tuvieron un disgusto tan grande, que juraron nunca más hablarse, ¡y así lo hicieron! Su rencor les estuvo carcomiendo las entrañas hasta que el padre murió. ¡Y a esto le llamaron “hombría”! (Ellos no fueron “anawim”) Si “hombría” significa actuar movido por el propio orgullo y criterios humanos, cerrándole la puerta en la cara a Dios, es cierto: actuamos con “hombría”. Y también fueron estúpidamente infelices el resto de sus vidas .

Jesús es rechazado por los soberbios y acogido por los humildes (anawim). Solo ellos lo descubren .

Sólo ellos son favorecidos por su continua presencia en su interior .

Pero vamos al tercer caso. Este es el de un hombre que fue muy seriamente ofendido y ultrajado por un amigo .

Como es natural, un sentimiento de rencor quiso oprimir su corazón .

Pero este hombre recurrió al Señor, y el Señor fue curando su herida, hasta el punto de que hoy él ha recuperado la libertad suficiente como para orar con amor por quien lo ofendió. (Él es un “anawim”) .

En el evangelio de hoy dice el Señor que Él ha sido enviado: “Para que dé la Buena Noticia a los cautivos, para dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos...” .

No sé si descubre usted enseguida la relación entre este pasaje del evangelio y los casos que hemos relatado antes .

Fíjese en el primero. Dice M.R .

que sólo el Señor le ha capacitado para ver las cosas positivas de la vida y ser feliz .

Y añade: creo que no hay mejor noticia que esta: Él es el Señor , está vivo y es alegre .

¿Acaso no es este un ciego recuperando la vista, y un pobre recibiendo la buena noticia...? Veamos el tercero. El hombre que fue seriamente ofendido estaba oprimido por el rencor, y sin embargo hoy puede orar con amor por su ofensor .

¿Acaso no es este un oprimido recuperando la libertad?

LA PREGUNTA DE HOY ¿SERÁ QUE EL SEÑOR SIGUE HOY HACIENDO LO MISMO QUE HACE 2013 AÑOS?
Sí, amigo. El evangelio (Buena Noticia) no es sólo algo que pasó, sino algo que está pasando .

El Señor está vivo, y está haciendo lo mismo que hizo antes: dando vista a ciegos, la buena noticia y devolviendo la libertad a quienes son “anawim” .

¿Es usted un “anawim”?

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