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20 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 9:57 PM
Puntos de vista 19 Septiembre 2013
Comentarios 1 - último digitado en 19 Sep a las 12:05 PM
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La UASD, hato de la desvergüenza
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Ignacio Nova
ignnova1@yahoo.es

Las recientes declaraciones del rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), primada de América, produjeron profundo pesar.

Son a todas luces fuertes, muy fuertes, los argumentos con los que se pretendió escudar y justificar la decisión de recurrir a los fondos de pensiones propiedad de profesores y empleados UASDianos para cubrir el déficit fiscal de una entidad de educación superior estatal asumida como botín del populismo.

La medida es altamente peligrosa y más, indeseable, por cuanto da un cheque en blanco a favor de que desde otros ámbitos se adopten medidas similares.

Un cheque en blanco que, al provenir del centro de estudio que es y ha sido hato de las izquierdas, resta, a lo moralmente sano que pueda quedar de estas tendencias, el derecho al reclamo y al pataleo políticos ante acciones similares producidas en entornos macroeconómicos, más amplios.

Acciones así ocurren en entidades cuyos representantes carecen de las virtudes y visiones necesarias para, en vez de potenciar el gasto con fines clientelares, someter a las instituciones a una racionalidad apegada a sus fines.

Sabemos que el problema presupuestario de la educación alrededor del mundo es grave. En artículos anteriores expusimos cómo han caído en déficit la mayoría de las instituciones de educación superior de Europa, especialmente las de España.

La diferencia con nuestra experiencia es la calidad del proceso enseñanza aprendizaje, empezando, si se quiere, por lo básico: lugares decentes donde llevar a feliz término y con un suspiro las necesidades biológicas.

Las condiciones de los baños de la UASD es tan intolerable que el bellísimo edificio que aloja la Biblioteca Pedro Mir, construido en la administración de Mejía y equipado abundantemente por la gestión del presidente Fernández, se ha convertido en el espacio público ideal para satisfacer las presiones fisiológicas de las excreciones líquidas.

Mientras la biblioteca está casi vacía y los estudiantes consultan pocos libros o solicitan en préstamo o fotocopian unos cuantos, los baños del edificio están repletos permanentemente, con filas interminables.

Es la asistencia, tan motivada y entusiasta, que se desearía tener en las aulas y los proyectos de investigación.

En ellas, sin entusiasmo, sin butacas acogedoras, con persianas rotas, paredes con pintura enmohecidas, sin medios ni recursos educativos idóneos y, generalmente, con un profesorado obligado a reunir veintenas de estudiantes en un espacio, impartir y recibir docencia es lo más parecido a un infierno o a un tollo público, a un acto eminentemente formal para llenar requisitos de asistencia.

Si la UASD no ha mejorado esas condiciones, si la calidad de su enseñanza no se ha elevado, si la calidad de sus egresados no puede competir con la de centros universitarios de países de la región, con estructura económica similar, el rector universitario ni la UASD tienen la moral suficiente para requerir más fondos del Estado.

He estado en los “archivos” de esa institución; he sido testigo y padecido los niveles de hacinamiento de la empleomanía de la UASD; he visto cómo gestión tras gestión los rectorados universitarios terminan en lo mismo: en más de lo “más peor” de lo peor. “Estuve en el monstruo y conozco sus entrañas”, dijo José Martí.

Quien no trata con dignidad a los demás es porque carece de la dignidad mínima.

Negar al pueblo servicios públicos educativos con la calidad que los días competitivos y de apertura total de hoy demandan es el peor de los abusos contra el pueblo que pueden cometer los seudo llamados revolucionarios.

Irrespetar la calidad educativa; brindar ese servicio tan vergonzoso que a los a pobres dan “las izquierdas” del país, es el mejor argumento para renunciar a esos predios.

Pero escudar la ineficiencia en un populismo que no tiene límite es la forma más directa y eficiente de garantizar el subdesarrollo y el atraso.

La Constitución dominicana no obliga a la UASD ni al Estado a ofrecer educación superior gratuita a los todos ciudadanos que la demanden.

La UASD tenía, y en honor al populismo y a la mediocridad fue eliminado, un filtro eficiente e idóneo para curar este mal que se debe restablecer de inmediato: los fueros de un exigente Colegio Universitario.

Tiene el otro control, de una eficiencia absoluta que sólo puede corromperse cuando haya profesores corruptos: las evaluaciones.

Y tiene un reglamento que obliga a resultados tangibles al estudiantado para merecer la continuidad en ese centro de Estudios que debe ser reformulado y actualizado.

La UASD es el precio que hoy pagan la nación y la necesidad pública de aprendizaje cuando son arropadas por una caricatura de democracia, por un concepto corrompido de democracia donde todos merecen todo sin que nadie aporte algo.

Las declaraciones del Rector de la UASD son lo más penoso que se ha escuchado en los últimos años. Nunca antes se oyó tan enrarecida visión ni ética tan penosa.

Tampoco tan endurecida cachaza.

COMENTARIOS 1
Comentó: jperez2206
De: Puerto Rico, caribe
No puedo creer lo que estoy leyendo. Como es posible que este señor se haya atrevido a utilizar el fondo de pensiones de los profesores y empleados de la UASD sin autorización ninguna? Quien le dijo al rector de la UASD que ese dinero que ahorran los empleados para su retiro se podia utilizar para cubrir deficits fiscales? Eso es una aberración y una desvergüenza de este señor. Simplemente merece la destitución. Sin mas ni mas. y si el cuerpo rector de la UASD no actua, el Presidente Medina tiene que cancelar a este individuo inescrupuloso por demás.
19 Sep 2013 12:05 PM
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