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22 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:02 AM
Puntos de vista 30 Junio 2013
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La cultura dominicana
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Mateo Morrison
msacalidadycultura@yahoo.es
Invitar a la lectura de un texto significa, entre otras cosas, hacer alta valoración del mismo. Se agregaría la credibilidad del autor y cierto conocimiento del tema por quien recomienda esa aventura espiritual, que es leer detenidamente un libro.

Convencido de que se cumplen las tres condiciones, les convido a recorrer la ruta por las 291 páginas de  La cultura dominicana momentos formativos, de Marcio Veloz Maggiolo.

Afrontar en términos históricos lo que hemos sido a partir de las raíces que cimentan lo nacional, amerita de instrumentos metodológicos adecuados. Los múltiples elementos que han orquestado la dominicanidad se desplazan por más de quinientos años como entes dinamizadores, que producen nuevas criaturas en el tiempo y espacio, conformando nuestra singularidad cultural.

Detectar los momentos formativos y explicarlos, ha sido la clave del autor al acometer esta tarea imprescindible para explicar lo que somos hoy y las probables proyecciones hacia el porvenir.

El espacio caribeño, la visión etnocéntrica y nuestro sazón isleño, darán cuerpo al primer capítulo. Las sociedades iniciales nos permiten auscultar los aspectos primigenios del proceso.

Una ruptura histórica con la llegada del europeo nos hará comprender el choque cultural que pondría de frente las formas estéticas y dará paso a los primeros mestizajes.

Patria criolla, poblados hateros y costumbres formativas urbanas nos permiten ampliar nuestra visión y asistir a la conformación de la vida criolla, alejándose de los elementos originarios y crear en este espacio geográfico componentes de un nuevo rostro identitario. El resumen histórico nos conducirá a una mirada más adulta sobre la criatura múltiple que expresa un mundo que se debate entre lo antiguo y lo nuevo. Esta reflexión es una muestra de humildad en un medio intelectual tan cargado de autosuficiencias de oropel, “El objetivo de estas primeras notas sobre aspectos formativos de la cultura y vida dominicanas, no ha sido el de agotar un tema tan amplio como lo es el de la criollización del hombre de la parte española de la isla de Santo Domingo, así como de aspectos que forman parte de su cultura; más bien hemos pretendido apuntar que el tema está virgen y que algunas facetas del mismo son sumamente importantes”.

Los Ministerios de Educación, de Cultura y nuestros centros académicos están en el deber de generar debates acerca de los temas tratados en esta obra. Quienes nazcan en nuestro territorio en el momento actual no podrán entender lo que somos en este mundo tan interconectado si no somos capaces, desde la misma base de la escuela, de hacer que nuestro currículo esté atravesado por los aspectos originarios de nuestra historia.

Es cierto que las identidades son cada vez más delgadas, pero sin ellas no habría diferencia y la diversidad cultural no tendría sentido.

La independencia cultural fue primero que la independencia formal. Desde mucho antes del 27 de febrero de 1844 fue creándose la llama vivencial que llamamos nación y si no la conocemos es imposible que la valoremos en toda su dimensión.
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