Listin Diario
30 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:13 AM
Puntos de vista 9 Abril 2013
0 Comentarios
Tamaño texto
PUNTO DE MIRA
En nombre de los padres y los hijos
Compartir este artículo
Alfredo Freites
afreites.listin@gmail.com

Hipólito Mejía visitó ayer el Palacio Nacional. Quizá tuvo algún rasgo de nostalgia cuando iba hacia el despacho que antes fue su despacho. Ha intentado otras dos veces despachar desde allí. Persiste y piensa que la tercera es la vencida. Él aspirará hasta que pueda aspirar. En busca de esa meta transpirará la gota gorda, pero este sudar es una especie de divertimento. Sobre todo al ver que a Leonel se la están poniendo difícil. Colocanle todo tipo de obstáculos calumniosos para que no salte al ruedo. Leonel y no Miguel es su verdadero adversario. Quiere un mango bajito para su dieta política. Hipólito sabe mucho de mangos. Leonel de amarres políticos.

Sin importar qué se diga de la reunión de ayer entre el visitante y el presidente Danilo Medina, hay un amplio margen para la especulación. En la confluencia analítica se comenta que Mejía busca el apoyo del Gobierno en la riña intrapartidaria. Quieren el obús oficial contra Miguel Vargas. Ya la pelota de la expulsión ha corrido mucha cancha y la alternativa es que el Tribunal Constitucional devuelva el balón para reiniciar el juego. La cháchara es para las bases. El quid es la sanción jurídica. Ya no estamos para pasarle por encima a las decisiones de los tribunales como en batazo corrido del desafío de beisbol. 

La expulsión deja a Hipólito sin catapulta electoral. Aunque tiene un partidito de reciente factura, importante es la cacerola blanca que debe ser engrasada para los comicios, porque ya en algunos litorales hierven las ambiciones y se agitan los borbotones de las aspiraciones. Que por lo menos la vayan calentando.

Lo que se trató de verdad en la reunión será cosa que el tiempo develara. Los perredeístas todo lo hablan. Todo se sabe. Para darle curso al proyecto de ley sobre los partidos bastaban los diputados. Era innecesaria esa comitiva integrada por los hijos de tres ex presidentes. Sin embargo era mensaje no verbal. Con este pasado de los gobiernos del PRD, Hipólito está diciendo: tras de mí y junto conmigo está el partido. 

Mejía sabe que el horno está caliente. Puede ofertar hasta la paz política. Colaborar para que las tropas de su partido, que él “contiene a duras penas, no se lancen a las calles a reclamar el oro del moro.” El trueque de apoyo por respaldo. O como quieran llamarlo. 

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña