Puntos de vista 2 Marzo 2013
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SONDEO
El discurso
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Luis Encarnación Pimentel
encar-medios@hotmail.com

Al otro día del valiente discurso del presidente Danilo Medina en el Congreso Nacional visité de rutina a mi médico, que aunque oriundo de la misma tierra del gobernante, es dirigente importante del PRD, y me recibió con éstas emotivas palabras: ”Por fin tenemos un Presidente  empantalonadoÖ qué bien me siento! Sin un mínimo asomo de los egoísmos o mezquindades propios de la política o de las debilidades humanas, a éste ciudadano ilustre le brotaban el orgullo sanjuanero y la dominicanidad por los poros. 

Pero ayer temprano mi hijo Joel me escribía desde Chicago, donde reside desde hace varios años: “Papi, yo vi el discurso en vivo, y te digo que me sentí orgulloso del Presidente. Definitivamente Danilo está fijando un precedente”. Le respondí que la mayoría de la gente sensata y seria del país se siente así. Contrario a la triste opinión del principal dirigente de los empresarios jóvenes, que no sólo se atrevió a usar el gastado cliché de que el discurso “no llenó las expectativas“ (serían las de los intereses particulares, porque las de las mayorías nacionales fueron sobrepasadas), sino que dijo sentir preocupación porque una revisión del contrato entre el Estado y la Barrick Gold pueda “alejar la inversión extranjera”. 

Que no es más ni es menos que los viejos cucos y las mismas excusas de sectores atrasados del empresariado agrupado en el Conep, aun teniendo caras nuevas, que se atreven (y es que se trata de un atrevimiento y de una inoportuna provocación ante  algo con la opinión pública de su lado) a pedirle al gobierno que “no envíe una señal negativa a los inversionistas”, y que el Estado “se apegue a la ley y a cumplir las reglas de juego”. 

Una gran ironía, porque el Presidente, que fue bien claro (con firmeza y muestras de decisión política, pero siendo respetuoso y mesurado) si de algo ha dado  muestras reiteradas es de la disposición al diálogo y de apego a la ley. Lo del Presidente, y ya del pueblo, a la Barrick Gold no es una amenaza, es una advertencia tras previa invitación a sentarse a discutir un mayor beneficio para los dominicanos por el oro extraído de su tierra. Con el presidente  Medina hay que cerrar fila y ofrecerle el debido respaldo en este reclamo ponderado y justo del país, pues, como dijera Obama (y que lo lea su embajador aquí), muy bien aplica lo de que “si los tiempos han cambiado... hay que cambiar”. 

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