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El Sur, cincuenta años después
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Matías Bosch

“Nuestro país es rico y nuestro país es inteligente. Tenemos una tierra fecunda y gente que desea trabajarla. Vamos a juntar al hombre con la tierra, al inteligente hombre dominicano con la rica tierra dominicana, y estemos todos seguros de que eso se hará o no habrá democracia en este país”. 

Quien así habló fue Juan Bosch, el 27 de febrero de 1963, en su juramentación como Presidente de la República, ante el Congreso y el pueblo dominicanos.

Cincuenta años después, aquel proyecto parece aún incumplido. El Sur Profundo es un caso representativo. Las provincias de esa región del país tienen un 70% de su población sumido en la pobreza; condición en la que se encuentra más del 80% de la provincia de Elías Piña. De todas las fuentes de empleo que existen en República Dominicana, apenas el 9.7% se encuentra en esa área geográfica. El analfabetismo ñque siempre es expresión de la inequidad en el acceso a la educación, pero fundamentalmente de las condiciones de opresión económica y socialñ ofrece un retrato del subdesarrollo del Sur: más de 67.000 dominicanos que nunca pudieron ir a la escuela o se retiraron obligados a buscar trabajos precarios. 

El proyecto histórico impulsado en 1963, bajo el gobierno de Juan Bosch, combinó una Constitución transformadora y un conjunto de políticas públicas dirigidas al desarrollo de las fuerzas productivas. El artículo 8 de la Constitución ñderogada por el Golpe de Estadoñ establecía el trabajo no sólo como derecho fundamental, sino como fundamento de la existencia de la Nación. Entre sus políticas públicas, el gobierno de Bosch fue el primero en lanzar un Plan Nacional de Alfabetización, que de no haber ocurrido el Golpe hubiese enmendado el 60% de iletrados dejado por el trujillato.

Pero sin duda alguna, dos proyectos hubiesen dado al Sur ñy a otras regiones del país- un horizonte muy diferente a la miseria, despojo y desolación que exhibe actualmente.

Uno fue la instalación de la industria petroquímica, que en alianza estratégica con países productores de petróleo, hubiera convertido al Sur en un polo de desarrollo, proveedor de insumos para la agroindustria y hubiese demandado profesionales y mano de obra calificada que permaneciera en su región, dinamizado la economía y abriéndola a América.

Otro proyecto relevante ñtruncado por el Golpe de 1963- fue la Reforma Agraria. En pocos meses, el Gobierno Nacional logró recuperar 400.000 tareas, prohibió el latifundio y desmanteló las mafias del tráfico de tierras. Se terminaba así con el saqueo de la tierra dominicana, iniciado por la invasión norteamericana al despojar a los campesinos de sus propiedades para entregárselas a los centrales azucareros estadounidenses ñdefinidas por Bosch como auténticas “republiquitas privadas”- y continuado por Trujillo para realizar su acumulación originaria. 

La democratización del derecho al trabajo y de la propiedad para la producción, junto al apego a la legalidad y la regulación estricta de la inversión extranjera, hubiese impedido la acumulación de propiedades en manos indebidas, la pérdida de soberanía y orientaría el uso de suelo a fines óptimos. 

Hoy el Sur Profundo no está excluido, como a veces se señala. Más bien hay que entender que el Golpe de Estado sirvió para imponer por la fuerza e incluir todos los factores productivos del país en un modelo económico oligárquico, basado en la monoproducción, la tenencia excesiva de la tierra, el escaso empleo y bajo nivel educativo, los salarios de hambre y la concentración de la riqueza. El subdesarrollo del Sur es una clave explicativa de enormes masas que se integran a los barrios de las urbes como mano de obra barata, produce emigrantes que envían dólares fáciles a una economía concentrada en pocos sectores y favorece el tráfico ilegal de tierras. 

La situación del Sur y del país, no se comprende sin los hechos históricos fundamentales. Comprender el Golpe de Estado y reivindicar el proyecto de 1963, cincuenta años después, ha de servir para comprender las causas profundas del problema nacional, los ganadores y perdedores, y para retomar un proyecto liberador-popular, de desarrollo integral y de dignidad para todos y todas.  

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