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20 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 12:28 PM
Puntos de vista 7 Febrero 2013
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A Salomón Jorge en su centenario
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Luis R. Campos Jorge

Un día como hoy, hace 100 años, nace en la ciudad de Santiago de los Caballeros, el reputado cardiólogo Dr. Salomón Jorge Betz, hijo de Simón Jorge y Sarah Betz, ambos de nacionalidad libanesa, dedicados al comercio y las labores del hogar respectivamente. Sus primeros estudios los realiza en “Le Petit Ecole Moderne” de las hermanas Clara y María Esperón, de origen francés, localizada en la calle Restauración, entre las calles Mella y San Luis. Allí aprendió el francés.

En junio de 1927 inicia la Escuela Normal, graduándose en Bachiller en Ciencias Físicas y Naturales en 1930. Entre sus profesores se destacan Joaquín Balaguer y Sergio Hernández. Paralelamente a la Escuela Normal, sus padres lo inscriben en la Escuela de Comercio, situada en la calle 30 de marzo, frente al parque Duarte. Allí aprendió piano, mecanografía y contabilidad. Recuerdo que refería que tocaba el piano en las películas mudas que se proyectaban en lo que sería el Teatro Colón.

Parte a París en julio de 1931, obteniendo el Certificado del P.C.N. (Estudios Físicos, Químicos y Naturales) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Sorbonne, París.

Continúa sus estudios y en julio de 1933 gana, por concurso de oposición, el Externado de los Hospitales de París, uno de los puestos más codiciados de ese entonces.  De unos 3,000 aspirantes de todas partes del mundo, sólo aceptaron 300.

Ininterrumpidamente desempeñó cargos en los servicios de Medicina Interna, Cardiología y Cirugía, hasta la obtención de su título de Doctor en Medicina el 8 de julio de 1937.

En la ciudad de París conoce a la que sería su esposa y madre de sus hijos Jacqueline Moschini, parisina que regresaría con Salomón a su natal Santiago de los Caballeros.

Regresa al país en agosto de 1937, revalidando su título de Doctor en Medicina en la Universidad de Santo Domingo, obteniendo su Exequatur en 1938.

Instaló su consultorio en la Calle Duarte, entre las calles Beller y Restauración, justo al lado de la casa materna. Luego muda el consultorio a la esquina de las calles Restauración y Duarte, donde permanece hasta la década de los 60, cuando ingresa a la Clínica Corominas, donde permanece hasta su muerte.

Múltiples reconocimientos y posiciones se destacan en su dilatada vida, fundador y primer presidente de la Asociación Médica de Santiago, fue presidente en varias oportunidades. Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Estrella Ureña por muchos años (el servicio lleva su nombre). Miembro fundador y presidente en más de una ocasión de la Sociedad Dominicana de Cardiología, así como la de Angiología, Miembro de la Sociedad Francesa de Cardiología, Miembro fundador y Titular de la Junta Directiva de la Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos, así como de la Junta de Directores de la U.C.M.M. Múltiples condecoraciones que incluyen la Orden del Mérito por el gobierno de Francia en 1978, la muy codiciada Caballero de la Legión de Honor en 1995, incluido en el libro “Who is Who” en 1981-1982, Felow del Colegio de Médicos de Filadelfia en 1982, condecorado con la orden de Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Caballero en abril de 1992, Miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, y Maestro de la Medicina.

Defensor de la francofonía, fue colaborador de la Alianza Francesa toda su vida, siendo su presidente por varios años.

Profesor fundador de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica Madre y Maestra ( hoy P.U.C.M.M.), así como de las residencias médicas de los Hospitales Estrella Ureña y Cabral y Báez. Escribe un libro que resume su vida “Espigas”.

Tres hijos  nacidos de su matrimonio con Jaqueline Moschini, Bernard, médico pediatra y hematólogo, quien reside en E.U.; Jacquito, artista del pincel, fallecido, y Jean Luis, cineasta y creativo, también fallecido.

Viajante incansable, asistía cada año a los congresos de la Sociedad Francesa de Cardiología, así como a cada viaje de la Asociación Cibao. Hasta hace poco, y con más de 90 años, viajaba a California a pasar momentos con sus familiares.

Fanático de la botánica, hizo múltiples viajes a las montañas dominicanas con el Dr. José de Js. Jiménez. Reunió una de las más completas colecciones de piezas precolombinas en el país. Más de 2,000 infartos al miocardio atendidos. Múltiples resucitaciones con testimonios. Se mantuvo asistiendo a su consulta hasta sus últimos días.

Amigo de sus amigos, incondicional con su carrera, la que llevó con la convicción de la entrega hipocrática, transitó por la mayoría de los momentos estelares de la medicina del siglo pasado. Siempre actualizado podía conversar de cualquier tema en medicina y siempre lo hacía refiriéndose a lo último de cada tema.

Jocoso de nacimiento, tenía un chiste o anécdota de cada momento de su vida. Sus cumpleaños en los últimos 25 años son de antología. En cada uno de ellos, sus intervenciones con sus historias hilarantes se mantienen en el recuerdo de quienes fueron habituales asistentes. Sus artículos en el año de 1986 en las páginas editoriales de este Listín Diario titulados “¿Puede el hombre vivir 110 años?”, donde ofrecía consejos y combinaciones vitamínicas y antioxidantes, causaron sorpresa en los distintos sectores del país, ya que las expectativas de vida en aquellos años no superaban los 75 años. Creo que él se preparó para eso, ya que a la hora de su muerte, 99 años, se mantenía en muy buenas condiciones.

Hoy, 7 de febrero de 2013, 100 años de su nacimiento, no he querido pasar por alto el momento, y reconocer  a este dominicano y médico extraordinario, y desearle, donde quiera que esté, de seguro en un sitial privilegiado, un sincero abrazo en su centenario

Felicidades tío Salomón.

El autor es médico-radiólogo.

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