ORLANDO DICE

Gente espera compensación para asimilar el golpe en 2013

Orlando Gil

POR SI LLUEVE.- La iniciativa del gran comercio de asumir los nuevos Itebis durante enero, da un respiro a la población, pero igual le salva el juego al gobierno. Este tiene ahora todo  un mes para prepararse a la posible reacción, pues no es verdad que las organizaciones  populares van a dejar pasar la oportunidad sin intentar aunque sea una bullita. Dicen del ratón que muerde y sopla, como una forma de aliviar el dolor que produce. La gente sabe de la  tabla, pero  no del tablazo. Lo adecuado fuera que la administración se adelantara y le pusiera alguna colcha, como las que se usaban para  planchar en el  tiempo de las abuelas. Tal vez no pueda asordinarse el golpe, pero sí poner a los consumidores en condiciones de asimilarlo, como los boxeadores bien entrenados. Además, no sería nada del otro mundo: Cada  ajuste hace necesario u obligatorio un reajuste. Es decir, que no conviene dejar piezas sueltas, como hacen los  mecánicos malos, del mismo modo que una puerta sin gozne, al quedar en volandas, no llenaría su cometido...

CUESTIÓN DE ILUSIÓN.- La cuestión luce difícil, pero no imposible. Sería  crear la ilusión de que las cosas marchan en el mejor sentido, y si hubo comprensión en la cúspide, igual puede en la base. Además, todo se reduce a sacrificio. El gobierno necesita sosiego para poder llevar adelante sus proyectos, planes y programas, y no le conviene por el momento alteración de orden público, por muy tranquilas que puedan ser las movilizaciones. Insisto en que serían las organizaciones populares, pues la clase media cumplió, y a menos que se la provoque, no volverá a los parques  y plazas. No se si las autoridades monitorearon a posteriori el movimiento, pero si lo hicieron tiene que haberse dado cuenta de que lo impulsaban motivos diferentes a los anteriores dueños de la calle. El conocido era social con trasfondo político. El emergente es moral, y políticamente no tiene expresión. Es más, abandonó el escenario porque advirtió el uso oportunista de su protesta de parte de sectores políticos tan responsables como los oficialistas del actual estado de cosas. Tendrían que darse  nuevas circunstancias...

DISCERNIR SUTILEZAS.- La comprensión del fenómeno ayuda a prever nuevas gestas. Aunque se dio una impresión de conjunto, el grueso de las protestas de los parques y plazas fue contra el déficit de la pasada administración y no contra la reforma de la entrante. Y si se produjo alguna confusión, o se pudo discernir la sutileza, fue por derivación  política. Se quiso que el presidente Danilo Medina dijera lo que encontró, y fuera el  principal denunciante de su antecesor, pues se promovió la idea que una era consecuencia de la otra. Si se necesitaba tanto  dinero de la reforma era porque la insolvencia originada en el  déficit lo colocaba en el borde del precipicio. La reacción, por tanto, fue moral. Ni social ni política. Se protestaba lo injusto de pagar los platos que otros alegremente habían rotos, y la inconsecuencia de los nuevos mandatarios de no pedir cuenta a  los responsables del desastre. La reivindicación era moral, y la movilización contra Leonel Fernández y compartes. En esa se estaba cuando llegó Navidad y Año Nuevo y la gente se dejó ganar por la borrachera...

MANOS A LA OBRA.-  El gobierno del 2012 entra ahora de lleno en su mandato, con un presupuesto entero a su disposición y sin ninguna dependencia u obligación, como era la situación del año pasado, en que debió pensar primero en lo viejo y no en lo nuevo. Ahora no se trata de continuidad, sino de iniciativa. De “manos a la obra”, como dice la consigna oficial. Consigna que extrañamente no se hace estribillo como la anterior de “¡e p`alante que vamos!”. El ambiente es bueno si no se altera la calle, y para que eso no ocurra, tienen las autoridades que concentrarse en  sus tareas y tener en cuenta todos los factores. Enero deberá ser un mes sin problema, pero viene febrero, o  marzo, y convendría una que otra compensación. Y si no pan, por lo menos circo. Tal vez sería difícil un reajuste de salarios que sea general y no solo sectorial. Pero no puede decirse lo mismo en cuanto aligerar su peso moral y dejar en el camino a algunos de sus compañeros de ruta, pues nadie pensó en un tsunami, pero sí que hubiera tormenta y se ahogaran algunos marineros al faltar, ya no sombreros, sino salvavidas...