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Puntos de vista 28 Enero 2013
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Terminó enero y el país viento en popa
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Vinicio A. Castillo Semán

Al finalizar el mes de enero, se impone una reflexión objetiva cerca de lo que fue el final del año 2012 y la agitación mediática a que fue sometido nuestro pueblo con el tema de la famosa Reforma Fiscal y los presagios ominosos de que, a partir de enero de 2013, el país viviría momentos de grandes angustias y desasosiego, con lo que no pocos dominicanos se llenaron de pesimismo y aprehensiones totalmente infundadas.

Enero llegó, transcurrió y se fue sin que ocurrieran ninguno de los efectos demoledores que, mediáticamente se habían vendido, arrasarían con el país. Enero fue, por el contrario, un mes en el que la confianza a nuestro Presidente Danilo Medina y a su gobierno se afianzó; en el que se dieron a conocer importantísimas iniciativas en el ámbito de la educación (Programa de Alfabetización, construcción de escuelas, contratación de profesores extranjeros, etc.), en la salud, en las obras públicas, en la agropecuaria, entre otros importantes sectores de la vida nacional.

Y el análisis objetivo de lo que pasó en enero nos lleva necesariamente a analizar cuánta razón tuvo el Presidente Danilo Medina en desechar los consejos del Conep, de Anje, de la Sociedad Civil alojada en el famoso Consejo de Desarrollo Económico, que le gritaba, a modo de exigencia, un presupuesto para el año 2013 menor que el del 2011, con lo que prácticamente se asfixiaría a la población dominicana en una gran recesión.

En aquella oportunidad, muy pocas voces salimos al frente a las exigencias de los empresarios y de la sociedad civil. Por eso, dediqué en aquella ocasión un reconocimiento público a mi amigo de infancia, el empresario Manuel Corripio, que fue prácticamente el único del sector empresarial que discrepó públicamente de sus congéneres de negocios, en una valerosa posición, en la que sostuvo que el gobierno dominicano no podía asumir los retos del futuro con una política restrictiva del gasto, sino, por el contrario, priorizar el gasto con calidad y transparencia.

¿Qué hubiera pasado si Danilo se hubiese llevado de nuestros amigos del Conep, de Anje y del Consejo de Desarrollo Económico, aprobando un presupuesto menor que el del 2011? Seguro el panorama de enero sí hubiera sido desolador, en medio de una espantosa recesión, con despidos masivos y un hondo pesimismo en el corazón de los dominicanos.

El ánimo de nuestra gente y de la sociedad de cara al futuro es, en gran modo, el motor sociológico de lo que termina ocurriendo. Hoy se percibe un promisorio optimismo en distintas clases sociales. Danilo Medina ha logrado trabajar con prudencia y discreción en aquellos puntos en que una parte de la población llegó a disgustarse con el Partido de la Liberación Dominicana y el gobierno de Leonel Fernández, sin abandonar las muchas cosas buenas que adornaron esa portentosa gestión.

El Presidente está logrando una aprobación, no sólo de quienes votamos por él, sino de aquella parte que, confundida y disgustada, votó por el suicidio colectivo que implicaba el pepehachismo de triste recordación.

Enero es un síntoma de que el 2013, a pesar de la crisis mundial y a pesar de problemas estructurales de nuestra sociedad, será un año bueno para la República Dominicana. En enero se sintió, contrario a lo que se esperaba, un país viento en popa, avanzando y navegando dentro de las dificultades con optimismo y fe en que éstas podrán ser superadas con el concurso de sus mejores hijos y bajo el mando de su nuevo Presidente, Danilo Medina.

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