Hay un cuento, para mí muy divertido, que se refiere a un cazador que andaba por los predios de un lago, en el suroeste de la República Dominicana, donde agotó varias jornadas sin siquiera pescar una gripe.
Un poco cansado, el cazador comenzó a recorrer la entonces carretera de piedras en los alrededores del lago, cuando de repente vio, a poca distancia, dos tórtolas que comían piedrecitas a mitad del camino. Pero el cazador se dio cuenta de que apenas le quedaba una sola munición en el riflecito Benjamín que portada. Sin embargo, decidió disparar a una de las dos tórtolas a ver si por fin no se iba en blanco en aquella cacería solitaria.
Se decidió por disparar, apuntó con precisión a una de las dos tórtolas y accionó el gatillo. Sucedió que el balín chocó contra una piedra que había entre las tórtolas y se dividió en dos, matándolas a ambas. En la euforia derivada por ese golpe de suerte, el cazador no se dio cuenta de que estaba al borde del lago, al cual cayó tras un resbalón, con tan buena suerte que dos o tres peces de mediano tamaño se metieron por el cuello de su camisa, con tal presión que reventó un botón y mató un pato que iba volando.
La hazaña corrió como reguero de pólvora por la región, de tal forma que otros cazadores, entre ellos políticos, trataron de realizar la misma hazaña, sin éxito alguno, pues ante lo sucedido anteriormente las palomas se fueron a otro lugar a buscar piedrecitas, los peces se metieron aguas adentro del lago y los patos jamás pasaron por allí.
Hoy día sucede algo parecido en la política: muchos sectores desearían que al ex presidente Leonel Fernández lo metan preso como único responsable de todos los males del país, entre ellos los que se arrastran desde la época de Lilís, hace más de un siglo, con el uso de un riflecito obsoleto y de una sola munición, a ver si de paso la misma alcanza al presidente Danilo Medina y el Partido que lo respalda, en este caso el de la Liberación Dominicana (PLD).
No hay que ser un experto en ciencias políticas para uno darse cuenta de que si se elimina a Leonel Fernández como potencial candidato a la presidencia de la República en el 2016, que está como quien dice a la vuelta de la esquina, se pone en grave aprieto al presidente Medina, cuyo gobierno, si es debilitado, incluso podría tambalearse de tal modo que daría paso a espontáneos “salvadores de la Patria”, incluidos los que se confabularon contra Juan Bosch con “mítines de reafirmación cristiana”, con grave riesgo para la gobernabilidad democrática.
Sin duda alguna, aparecerían entonces los nuevos Mesías, los que siempre se han sacrificado “por las mejores causas”, los que tienen aureolas, los bendecidos, quienes “patrióticamente” se pondrían a la orden para hacerse cargo del Estado, ignorantes de que el pueblo dominicano de hoy no es el de hace casi 50 años, cuando derrocaron a Juan Bosch.
Esos nuevos profetas de calamidades tampoco entienden que el escenario ha cambiado y que las Fuerzas Armadas de antaño no son las profesionalizadas de hoy, aunque todavía falta un largo trecho para que sean verdaderamente eficientes.
Pero, además, que actualmente no hay cazadores con tanta suerte como el protagonista de esta historia, que con un solo balín pudo comer tórtolas, peces y carne de pato, mientras quienes trataron de imitarlos se quedaron con el caldero puesto, preguntándose todavía qué fue lo que pasó.
Como decía Juan Bosch, “no juegues, Magino”.