Listin Diario
24 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 6:07 PM
Puntos de vista 24 Noviembre 2012
Comentarios 1 - último digitado en 24 Nov a las 5:19 PM
Tamaño texto
EN PLURAL
Derecho, no favor
Compartir este artículo
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
yvepra@hotmail.com

Las tres mariposas dominicanas vuelan impetuosas, aleteando con fuerza, haciendo círculos cerrados, reclamando atención, sobre  todo acción, en este 25 de noviembre.

A las hermanas Mirabal las asesinó la violencia, brutal violencia que dominó nuestro país 30 años, y que marcó, ojalá que no sea para siempre, una vocación de miedo, de servidumbre, de aplausos ante las candilejas en las que se pavoneaba el tirano.

La violencia, cualquiera que sea el espacio en que se ejerza, es cuestión de poder. En el campo político, la usan las dictaduras y las dictablandas, casi todos los gobiernos, de una forma u otra, para crear una brumosa gobernabilidad  más o menos ficticia, en gradación diversa, que va desde las cárceles y los asesinatos de la 40 y del 9, por ejemplo, hasta los más sutiles mecanismos de la presión mediática, de anuncios que se dan o se niegan, de la severidad con algún empresario, la negación de empleos a quienes no son fieles correligionarios del partido  en el poder.

En el terreno del género, la violencia es multiforme, ubicua, omnipotente, aguda como una daga florentina para penetrar cuerpos de parejas “indóciles” que ejercen su derecho a dejar de querer, igualmente filosa para herir el espíritu con palabras crueles, con humillaciones diarias, con la soberbia con que el macho exhibe su superioridad hasta en el derecho a ser infiel cuando le da la gana; y condenar, predicando como dice Mario, la moral en paños menores, cuando es una mujer quien comete adulterio.

Porque este es un país con una larga tradición de violencia, y porque a pesar del esfuerzo, el coraje, la inteligencia y la sangre vertida, las mujeres no hemos podido aún destruir la armadura patriarcal de nuestra sociedad, aunque nos rompemos el alma en el empeño de estudiar, de votar, de participar, de reclamar, la violencia de género crece, se exacerba en las cifras ominosas de feminicidio en 10 meses de este año fatídico.

Los diagnósticos abundan, se señala con mucha propiedad que la precariedad económica y la anomia ética son eficaces impulsores de la violencia en general, y de la violencia de género como resultado del poder masculino desequilibrado y atropellante, que al no poder desplegarse en el espacio público, cada vez más limitado para tantos, se desquita y se ensaña en la prójima próxima, la compañera, la esposa, la pareja; como decía Marx: “la esclava del esclavo”.

Las conceptualizaciones son muchas, las protestas abundan, las mujeres que ejercemos el derecho a pensar, ganado a fuerza  de recibir y dar golpes, nos reunimos y planteamos soluciones; una que otra permeó caparazones judiciales, saltó sobre algunos prejuicios y logró avances, más de jure que de facto, para disminuir esa violencia que nos acecha en lo público y en lo privado.

Cuando se aprobó incorporar la violencia intrafamiliar como delito en los códigos, creíamos haber puesto una pica en Flandes, igual que cuando se logró incrementar las penas contra las violaciones a menores, delito aberrante.

Pero este año recibimos el Día consagrado por la ONU como el de la No Violencia contra la Mujer con pesimismos, con dolor; no desesperanzadas, eso no, pero sí indignadas.

El Congreso se apresta a aprobar modificaciones al Código Penal que nos retrotraen a injusticias que creímos dejar atrás, a siglos que pensamos superados. 

Las autoridades del gobierno conmemoran el 25 de noviembre con una marcha que pide, casi como favor, el cese de la violencia de género.

¡“Promesa de Hombre” se llama la campaña que solicita como concesión al varón que nos deje vivir tranquilas, como si fuera su privilegio ofrecerlo, y no un derecho humano disfrutarlo!

Las tres mariposas dominicanas se agitan, nos alertan, imprecan volando, sobre los que tienen el poder de resolver o mejorar la situación extrema y se limitan a desfilar con camisetas vistosas, en lugar de aplicar las leyes y asignar presupuestos decentes para prevenir y castigar la violencia de género. Para proteger a las potenciales víctimas, por ejemplo, solo funcionan en el país dos o tres Casas de Acogida Estatales. ¿Cómo se explica eso con tanto dinero mal gastado?

Para equilibrar la aplastante hegemonía con la que ejercen el poder los hombres, impedir que algunas mujeres sin clara conciencia de género imiten a los varones en sus injustas prácticas políticas, en vez de demostrar que somos diferentes aunque iguales, y develar la farsa teatral de los que marchan en lugar de cumplir sus funciones actuando, que para eso se gobierna en todas partes, tenemos que seguir luchando.

Por el derecho, que no es un favor, de vivir una vida sin violencia. Vivirla, no reclamarla, ni mucho menos pedirla ni creerla como “Promesa de Hombre” que nos la limita y nos la arrebata. 

COMENTARIOS 1
Comentó: yosoyel20
De: República Dominicana
los responsables de la muerte de las hermanas mirabal,tambien participaron en el asesinato de trujillo y hoy son recordado como herues, si un grupo de personas duran 30anos con un tirano y se acen ricos y adquieren rangos y luego lo matan,eso tiene un nombre que esta muy lejos de herues..
24 Nov 2012 5:19 PM
Reportar como inapropiado
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña