Página Verde 8 Agosto 2013
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VIDA VERDE
Alerta temprana 
Solange de la Cruz Matos
Santo Domingo

En el último lustro han ocurrido en Panamá eventos hidro-climáticos fuera de lo común, como sequías extremas e inundaciones que han superado los registros de más de un siglo, generando en la población un mayor interés por los problemas vinculados con el cambio climático.

La información la ofreció Cecilia Guerra, profesora investigadora de la Universidad Tecnológica de Panamá, quien estuvo recientemente en el país participando del primer simposio sobre biodiversidad y cambio climático, que se efectuó en el Museo de Historia Natural ‘Profesor Eugenio de Jesús Marcano’, y donde tuvo a su cargo una conferencia sobre la adaptación de algunas variedades de peces a las altas temperaturas globales.

Al conversar para LISTÍN DIARIO, Guerra dijo que su país cuenta con algunas herramientas a nivel político que están permitiendo una mayor sensibilización sobre la importancia que tiene el tema, entre las que citó una política nacional de cambio climático, que fue formulada entre 2007 y 2008, y una estrategia nacional para reducir la vulnerabilidad a desastres naturales.

Respondiendo a esos instrumentos, cuentan con sistemas de alerta temprana en cuencas hidrográficas, que consisten en la instalación de estaciones hidro-meteorológicas que miden en tiempo real las variaciones de los niveles de los ríos, lo que han conjugado con la señalización de las áreas y rutas de evacuación y la preparación de las comunidades para que atiendan las emergencias. Los equipos de las comunidades cuentan con radios para comunicarse de manera pertinente con el Sistema Nacional de Protección Civil.

Revisan políticas
La catedrática expone que a pesar de que ese sistema de alerta temprana ha resultado bastante efectivo, aún no se ha establecido en las ciudades: “Y creo que por ahí es que debemos continuar el trabajo, porque la ciudad de Panamá tiene más de seis ríos que drenan a la bahía de Panamá, y por las condiciones ambientales, por ejemplo el mal manejo de los desechos sólidos que obstruyen las cañerías y áreas de drenaje, siempre que hay una lluvia fuerte se inunda y es un desastre”. El afluente que representa mayor peligro es río Cabra, por su cercanía a la ciudad.

Refiere que su país dispone, también, de un Sistema Nacional de Protección Civil, compuesto por todas las instituciones del Estado que tienen que atender eventos naturales que originan catástrofes. Ese sistema cuenta con una estrategia y un Centro de Operaciones que cuando ocurre un desastre todas participan en las distintas etapas de atención a la emergencia.

En la actualidad, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), que coordina la Comisión Nacional de Cambio Climático, se encuentra revisando la política nacional referida a la temática.

Guerra considera que hay que trabajar más con las comunidades los temas de capacitación, preparación, contingencia, evaluación y diseño de mapas de riesgo. “Hay un camino por andar y creo que con la revisión de la política se va a hacer más sencillo ese trabajo”.

Aprender de los peces
Guerra dictó la conferencia Impacto del cambio climático sobre las poblaciones vulnerables de peces teleósteos, a los que pertenecen anguila, atún, trucha, bacalao, arenque, salmón y siluro. Su objetivo fue mostrar “la necesidad que hay de investigar, en todos los niveles, qué está pasando cuando cambia el medio natural, con el interés de conocer las respuestas adaptativas de esos organismos, qué estrategias han utilizado evolutivamente para poder sobrevivir a las nuevas realidades. Nosotros deberíamos aprender de ellos porque si lo han logrado, ¿por qué nosotros no? ¿Pero cómo vamos a saber qué hicieron ellos si no los estudiamos?”.

La investigación realizada sobre esta población le permitió concluir que la mayoría de esos peces puede tolerar condiciones ambientales que difieren de las condiciones naturales en la cuales han evolucionado, aunque con impactos negativos.

BIODIVERSIDAD Y CAMBIO CLIMÁTICO
La investigadora Cecilia Guerra, profesora de la Universidad Tecnológica de Panamá, propone un conjunto de acciones para la protección de especies acuáticas:

• Fomentar la investigación en torno a los impactos del fenómeno en las aguas y áreas costeras.

• Determinar científicamente ecosistemas y especies centinelas que por su sensibilidad pudieran servir como indicadores de alerta temprana.

• Promover el establecimiento de corredores biológicos o “pasillos de migración” para especies y ecosistemas hídricos continentales y costero-marinos vulnerables al cambio climático.

• Generar escenarios climáticos a nivel local, realizando un diagnóstico de la información existente en cada país en relación con la vulnerabilidad y los impactos del cambio climático.

• Modelar la distribución y abundancia de especies marinas, en función de los diferentes escenarios climáticos, e investigar respuestas adaptativas a través de estudios de fisiología comparada.

• Elaborar escenarios de consecuencias a las extracciones de recursos pesqueros.

• Crear y fortalecer sistemas de monitoreo del cambio climático, alerta temprana e información geográfica como herramientas para reducir la vulnerabilidad, asociadas al fortalecimiento y participación local.

• Reducir el impacto de intrusiones de agua salada a las reservas de agua en áreas costeras.

• Asegurar provisiones de agua que sean sostenibles en nuevas condiciones climáticas.

• Promover proyectos de regeneración, rehabilitación y reforestación en costas.

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