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1 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 7:36 PM
Página Verde 29 Noviembre 2012
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VIDA VERDE
¿Cenotes, cuevas o manantiales?
ALGUNAS PERSONAS CREEN QUE SON DIFERENTES CAVIDADES
  • Características. Existen varios tipos de cuevas sumergidas: a cielo abierto, semiabierto y subterráneos o en gruta.
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Mairobi Herrera
mairobi.herrera@listindiario.com
Santo Domingo

Al hablar sobre cenotes mexicanos y manantiales dominicanos, se hace mención de la misma cosa: una caverna inundada de agua que se encuentra en las profundidades de la Tierra.

Algunas personas que han visto o han escuchado hablar sobre estas maravillas de la naturaleza podrían pensar que se trata de dos fenómenos diferentes. Sin embargo, las pocas diferencias que hay entre ellas se aprecian en el origen del nombre que se utiliza para denominarla y su extensión.

Álvaro Roldan, buzo especializado en cuevas sumergidas y que ha hecho inmersiones en República Dominicana y en México, explica que la palabra cenote proviene del idioma maya o yucateco y significa caverna con agua.

En el caso de las cuevas sumergidas dominicanas, las personas utilizan el  término “manantial” o “cueva con agua” para referirse a estos acuíferos. No obstante, es preciso destacar que un manantial es una fuente natural de agua que brota de la tierra y no necesariamente podría ser una cueva sumergida. Ya sea por desconocimiento o por costumbre, las personas podrían incurrir en un error cuando hablan sobre estas formaciones cársticas.

El arqueólogo Adolfo López resalta que los taínos denominaban a las cuevas sumergidas como “Jagüey”, que significa tierra llena de agua. Según López, esto se puede confirmar en el libro “Historia de las Indias”, de Fray Bartolomé de las Casas, en los capítulos que se refieren a la conquista de Higüey.

En la actualidad, “Jagüey” es una palabra poco utilizada para referirse a estas cavidades, aunque el arqueólogo insiste en que ha escuchado a algunas personas empleándolas.

Extensión territorial 
Otra de las particularidades que poseen los cenotes y/o jagüeyes consiste en su dimensión y número.  Por ejemplo, Roldan señala que en México, específicamente en el estado Quintana Roo, hay cuevas que pueden alcanzar los 240 kilómetros debajo de la tierra, más o menos la distancia entre Santo Domingo y Samaná.  Esta medida le corresponde al sistema (conjunto de cuevas que tienen un  mismo acuífero) Ox Bel Ha, una de las cuevas más grandes del mundo.

En tanto, Cristian Pittaro, buzo de la Dominican Republic Speleological Society (DRSS), dice que en el país hasta ahora no se ha descubierto una cueva sumergida que alcance más de dos kilómetros. Indica que la más extensa descubierta por el grupo es la del Toro, ubicada en la provincia La Altagracia, que tiene 1.7 kilómetros.

El Quintana Roo Speleological Survey (QRSS), un grupo que apoya la exploración segura, topografía y cartografía de las cuevas  inundadas y cenotes de Quintana Roo, México, tiene registrado más de 243 cuevas inundadas y sistema de cuevas sólo en ese lugar. Esta cantidad no indica el número exacto de estas formaciones en  México, ya que cada año buzos fanáticos  descubren nuevas cavidades y sistemas.

En el país, hasta el momento, el numero es inferior o los de México. El buzo Dennis Bourret, de la Fundación Espeleobuceo Hispaniola, contabilizó en su libro “Cuevas Sumergidas de República Dominicana”  80 cavidades subacuáticas en todo el país para el 2003.

Sin embargo, actualmente la DRSS tiene registrada en un proyecto de exploración depositado en el Ministerio de Medio Ambiente y el Museo del Hombre Dominicano la misma cantidad pero sólo en el sureste de la isla.

A pesar de los esfuerzos que realizan algunas organizaciones especializadas en el estudio de cuevas en la isla, las investigaciones no están muy avanzadas, esto se debe al poco estudio realizado y la falta de recursos económicos.

HALLAZGOS EN SU INTERIOR
Las cuevas, tanto para los mayas como para los taínos, eran lugares de mucha importancia hasta el punto de considerarse sagrados. Allí desarrollaban gran parte de sus actividades cotidianas. Gracias a esto, las cuevas sumergidas son portadoras de objetos, huesos y otros artefactos que les han permitido a los científicos estudiar su cultura, así como la flora y la fauna que había en ese entonces.

Pero los hallazgos no se concentran solo en los indígenas. De acuerdo con un artículo publicado en National Geographic, en 2006, unos submarinistas alemanes encontraron en la cueva Chan Hol, en Quintana Roo, México, un esqueleto humano de la Edad de Hielo, que tenía al menos diez mil años. No obstante, este no es el único que ha sido descubierto en esas cavidades, sino que es el cuarto.

En las cuevas sumergidas dominicanas también se han encontrado objetos y huesos interesantes. Por ejemplo, algunos investigadores han encontrado varios huesos de monos que evidencian la presencia de este mamífero en la isla en el pasado; varios esqueletos de cocodrilos en la parte este de la isla, una bacteria extraña que está siendo investigada por una científica de la NASA; y aunque no ha sido debidamente comprobado, unos científicos de la universidad de Indiana creen haber visto una auténtica canoa taína en el manantial de la Aleta en la provincia La Altagracia.

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