“Todos los odiarán por causa mía, pero ni un cabello de su cabeza perecerá”. El que sigue a Jesús debe estar dispuesto a recibir oprobios y traiciones, propias de gente sin escrúpulos que les molesta que mediante un testimonio de fe auténtica les recuerde sus mezquindades. Al decidirse el creyente a actuar de esa forma recibirá persecuciones, no obstante, a pesar de esto, si persevera en su vida y testimonio tendrá para siempre la protección de Dios.