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1 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:35 AM
La Vida 11 Noviembre 2013
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ENFERMEDAD
Gripe: cómo prevenirla y tratarla
La vacunación es la piedra angular en la prevención de la influenza. Hay disponibles dos tipos de vacuna para el virus.
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Eliesel G. Lacerda
Santo Domingo

La influenza es una enfermedad causada por los virus de la influenza A y B. Representa un reto de salud pública mundial, tanto por sus consecuencias directas en la salud de las personas como por sus efectos significativos a la economía, puesto que durante los periodos de epidemia es causa importante de ausencia laboral.

Los virus de la influenza, especialmente el tipo A, tienen gran capacidad de mutar y de combinarse con virus provenientes de las aves y el ganado porcino. De ahí la importancia de la vacunación anual.

La influenza se transmite por contacto con las secreciones respiratorias de una persona infectada. Esto puede ocurrir cuando la persona tose o estornuda. Se ha descrito además la transmisión a través de contacto con objetos o superficies contaminadas con las secreciones respiratorias de un paciente infectado. Una persona puede transmitir el virus hasta por 10 días en la mayoría de los casos. 

En los países de clima templado los casos de influenza ocurren mayormente durante el invierno, a diferencia del trópico donde se pueden ver casos de gripe durante todo el año. 

La gripe se caracteriza por presentarse con el inicio súbito de fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y malestar general. Estos síntomas se acompañan de tos sin producción de esputo (flema), secreción nasal y dolor de garganta. 

Edad
Como en la mayoría de las enfermedades infecciosas, los pacientes en los extremos de la vida son especialmente vulnerables a complicaciones por el virus de la influenza: pacientes de menos de 2 años o mayores de 65 años. También los pacientes con enfermedades pulmonares crónicas, tales como asma o enfisema, los diabéticos, los pacientes con insuficiencia renal crónica, insuficiencia hepática crónica y con enfermedades cardiovasculares crónicas, exceptuando la hipertensión arterial; las personas con deficiencias en su sistema inmune, ya sea por medicamentos o por el virus de la inmunodeficiencia humana; los falcémicos, los pacientes trasplantados y los pacientes que residen en un asilo o instituciones dedicadas al cuidado prolongado.

Debemos hacer mención especial de las embarazadas, que están a un mayor riesgo de desarrollar neumonía por el virus de la influenza y deben ser vigiladas estrechamente. El riesgo es mayor durante el tercer trimestre y hasta dos semanas después del parto.

En pacientes que no están en los grupos de alto riesgo, el tratamiento de la influenza es sintomático. Mantener una buena hidratación en combinación con un analgésico y antipirético, como el acetaminofén, son recomendaciones prácticas. La mayoría de las personas experimenta mejoría en un período de dos a cinco días, aunque en ocasiones los síntomas pueden prolongarse hasta por una semana. Existen principalmente dos antivirales efectivos para el tratamiento de la influenza: el oseltamivir, que tiene dos formulaciones (pastillas y jarabe), y el zanamivir que viene en forma de inhalador.

Se debe buscar la asistencia de un profesional de la salud, ya que muchas enfermedades comparten síntomas con la influenza. Algunas de estas, como el dengue, podrían tener consecuencias fatales si no se manejan adecuadamente. 

La automedicación es siempre la respuesta incorrecta. Diversas enfermedades tropicales comparten síntomas con la influenza y un retraso en el tratamiento adecuado podría ser fatal. El abuso de los antivirales podría significar la aparición de cepas resistentes, como ha ocurrido con la amantadina, cuyo uso ya no se recomienda en muchos países. 

No se recomienda tomar aspirina para bajar la fiebre o aliviar el dolor, pues puede provocar complicaciones severas a nivel del hígado o sangrado.

Vacuna
La vacunación es la piedra angular en la prevención de la influenza. Hay dos tipos de vacunas: una con el virus vivo atenuado y otra con el virus inactivado o muerto. La vacuna con virus vivo atenuado no es recomendada para pacientes con deficiencias en la inmunidad, pacientes del grupo de alto riesgo para complicaciones por influenza, embarazadas, pacientes con historia de haber desarrollado el llamado síndrome de Guillain-Barre con la administración previa de la vacuna. Estos pacientes deben recibir la vacuna con virus inactivado.

El autor es médico internista e infectólogo del Hospital General Plaza de la Salud.

(( Consejos
Higiene

Además de la vacunación, se recomienda, en temporada de influenza, lavarse las manos con agua y jabón  frecuentemente (por unos 20 segundos), cubrirse la boca y la nariz al toser con una toalla de papel desechable (descartar después de usarla una vez), o con el antebrazo o el área del codo y no con la mano. 

Las vacunas contra la influenza están disponibles en el Centro de Vacunación del Hospital General de la Plaza de la Salud. 

Información confiable acerca de la influenza está disponible en los sitios web de la Organización Mundial de la Salud (www.who.int) y del Centro de Control de Infecciones de los Estados Unidos (www.cdc.gov/spanish), los cuales mantienen información detallada y actualizada.

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