A Emma no le cuadran las cuentas. Ha pasado dos días sumando y restando en un cuadernito, muy concentrada en su tarea. Con un mal genio manifestó que se daba por vencida.
Debía resignarse y privarse de una serie de servicios y comodidades para no tener que endeudarse. Con mucho trabajo y empeño ha logrado levantar su casa con blocks y techo de zinc. Es una casita agradable y cómoda, pintada de alegres colores. Está dotada de tres habitaciones, una salita comedor, baño y cocina. Todos hemos cooperado para que nuestra querida factótum viva dignamente.
La casa posee un jardincito y un patio trasero en donde mi morena cocinera instaló un gallinero y un pequeño huerto. Pero con la nueva realidad que empieza a enfrentar el pueblo es difícil que pueda enfrentar los gastos de su hogar. No logro convencerla de que se mude definitivamente para mi casa y alquile su casita. Para Emma significa un rotundo fracaso y el naufragio de su independencia y de sus ilusiones. Así que con disimulo para no herir su orgullo, he conseguido una subvención de parte de mis hijos para ayudar a nuestra querida factótum a sobrevivir la crisis...