La fobia es un miedo desproporcionado respecto
al peligro de una situación. Es un temor involuntario y lleva a evitar el
suceso temido. Ningún tipo de fobia es hereditaria; se aprende.
No corresponde a edad, sexo,
etnia o estado evolutivo de la persona, persiste durante un largo tiempo y varía
de una persona a otra, es decir, existen diferentes tipos de fobias y se
manifiestan en cualquier individuo.
Un tipo de miedo que tal
vez no sea muy conocido es la coniofobia, o fobia al polvo.
Según la sicóloga Ana
Luna Espaillat, este temor es persistente, anormal e injustificado.
Una persona lo puede desarrollar
si en un momento en que sintió miedo había mucho polvo sobre un mueble, en la
pared, o se sentía en el ambiente.
La coniofobia, también
conocida como amatofobia, convierte a quien la padece en un ser aislado,
hermético, comparte con pocas personas, le gusta cocinar su propia comida, se
encarga de la limpieza de su casa, no confía en la higiene de los lugares públicos
(incluyendo clínicas y hospitales), e invierte mucho tiempo de su vida pensando
en la fobia.
Tratamiento
La
coniofobia se trata con ayuda de especialistas.
Según Luna Espaillat, existen terapias para este
tipo de trastorno. Es importante que la persona busque ayuda de un profesional
entrenado, ya que si se trata con alguien inexperto, el miedo persistirá.
Las terapias que reciben son cognitiva, realidad
virtual, terapia de exposición, hipnoterapia, meditación..., además, el
paciente puede ser sometido a tratamientos farmacológicos.
“En muchas ocasiones, los terapeutas combinamos una
o más herramientas terapéuticas para sanar al fóbico”, expresa Un fóbico -sin
importar el tipo de fobia- presenta diversos síntomas. De acuerdo con la
especialista, puede sentir un sudor frío que recorre su espalda, su cuerpo se
empapa de sudor en muy poco tiempo. Siente temblores y no hay forma de que lo
pueda controlar, siente que se atraganta, el cuerpo se le detiene, empieza a temblar
y no tiene forma de controlarse. Se petrifica, respira con dificultad, su ritmo
cardíaco aumenta, cambia su actitud… “La vida de un fóbico es muy difícil, pues
su comportamiento es desproporcionado con respecto a lo que produce la fobia y
percibe constantemente pensamientos que lo atormentan con el tema de la fobia.
Cuando la crisis pasa tiende a tener miedo a que se repitan las sensaciones que
ha sentido y vive en un constante miedo. La falta de armonía entre lo que
siente, piensa y hace, lo descontrola”.
HAY DIFERENCIAS ENTRE LA FOBIA Y EL MIEDO
Entre un miedo y una fobia hay una diferencia importante.
Según la sicóloga Ana Luna Espaillat, las fobias son irracionales.
“La fobia es un tipo de miedo
desproporcionado con respecto al peligro de la situación, es involuntario y
lleva a evitar la situación temida”, indica.
Sin embargo, señala, el miedo es una
de las emociones básicas, es decir, todos tenemos miedo en mayor o menor grado.
Se ve normal que los niños tengan miedo a ciertas situaciones y objetos aunque
cuando son bebés se dan muy pocas reacciones de miedo, probablemente por
razones adaptativas, ya que los niños no saben distinguir entre una cosa y otra
y todavía no tienen las habilidades de protegerse de las situaciones peligrosas.
Además, confían en las personas
adultas para que los cuiden.