La Vida 2 Enero 2013
0 Comentarios
Tamaño texto
COSAS DE DUENDES
Vencer demonios
Alicia Estévez
alicia.estevez@listindiario.com

Si al formular su lista de metas para este año 2013 descubre que es igualita a la del 2012, o se parece a la de hace 20 años. Si durante décadas se ha marcado propósitos que nunca alcanza a cumplir y cada año cae derrotado, o derrotada, pese a su intención de coronar el éxito, es hora de revisar con cuidado su lista para que descubra quién ha estado boicoteando sus sueños y, ya identificado, tal vez sea capaz de vencer a ese o esos enemigos. Lo que le estoy proponiendo es que descubra sus demonios internos.

Son esas debilidades que cada quien trae consigo y que nos van propinando paliza tras paliza a menos que un día nos atrevamos a decirles hasta aquí y vencerlas para siempre. Pueden ser la gula, la soberbia, la ira, la lascivia, la avaricia, la haraganería, la inseguridad, la falta de fe, todas juntas o algunas en conjunto. Si revisa los lados flacos de su vida, descubrirá a estos demonios internos ganándole los pleitos una y otra vez. Si está en sobrepeso, analice cuántas dietas ha llevado en la vida y por qué no le ha sido posible lograr su propósito de estar delgado o delgada.

No estaría de más preguntarnos, también, si es nuestra soberbia y arrogancia lo que nos roba la paz o nos condena a la soledad.

Si la lascivia desbocada está destruyendo una relación valiosa. Si nuestra incapacidad para controlar la ira es la culpable de amistades rotas, de situaciones tensas o del sentimiento de abandono que nos abate. Si hemos trabajado lo suficiente para alcanzar lo que creemos que nos merecemos o permanecemos sentados más tiempo del recomendado, negados a acometer el esfuerzo que requieren nuestras aspiraciones.

Si profesamos una fe sin obras y, aun así, esperamos que dé frutos. La inseguridad, que muchas veces nace de la falta de apoyo que sufrimos en la infancia, también puede ser un fantasma que se levante triunfante sobre nuestro ataúd el día en que nos toque partir, celebrando habernos paralizado toda la vida, dejándonos estancados como al personaje bíblico al que Dios le tenía reservada una tierra de donde manaba leche y miel pero escogió acomodarse en el camino y no recibir el premio que para él estaba reservado. Hay otros demonios aún peores que los mencionados, como las adicciones, el apego a la mediocridad y hasta a la pobreza. Porque esta última, y lo digo a riesgo de que me lapiden, puede ser una elección. También, “demonios” como la envidia, los celos y el rencor nos atrasan y castran sin dejarnos avanzar, aunque ni lo notamos cuando elaboramos las metas o propósitos anuales.

Por lo general, registramos hacia dónde queremos llegar: terminar una carrera, iniciar un negocio nuevo, bajar de peso, escribir un libro, aprender un idioma, encontrar una pareja, etc. Pero no escribimos qué debemos vencer para llegar hasta ahí. Propongo que este año lo hagamos a la inversa: que anotemos cuáles son nuestros enemigos, y escojamos las armas y el camino para vencerlos. Enfrentemos nuestros demonios internos en los próximos doce meses y este año difícil, así lo auguran todos los pronósticos, puede ser de grandes frutos en lo particular. Y mientras más personas individuales estén convirtiéndose en lo que quieren ser, mejor estaremos todos. Logrado lo que aspira cada cual, será más fácil aportar, en conjunto, a la lucha contra otros demonios, los que debe enfrentar la sociedad dominicana, que son la violencia, la pobreza, la ignorancia, el desorden y la desigualdad.

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña