En medio de muchos retos y demandas sociales, hoy, 30 de junio, se celebra el Día del Maestro. Una conmemoración que se realiza desde hace años para reconocer el trabajo que realizan los docentes en las aulas, la entrega y amor que ellos dedican al alumnado dominicano.
“El magisterio está en una situación difícil, compleja y desafiante, porque sus condiciones de trabajo y de vida siguen siendo precarias”, indica María Teresa Cabrera, dirigente magisterial y expresidenta de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP).
Cabrera, quien además es miembro del Consejo Ejecutivo Mundial de la Internacional de Educación, con sede en Bruselas, sostiene que el sector magisterial trabaja en condiciones deplorables precisamente por las carencias del sistema educativo y estas condiciones crean un ambiente no agradable para trabajar con los parámetros que se requieren.
La sobrepoblación estudiantil, escuelas en malas condiciones, aulas con espacios muy pequeños para el número de estudiantes, la calidad de vida de muchos niños y niñas que van a las escuelas públicas y las exigencias de la sociedad se traducen en complejidades para el trabajo docente, explica Cabrera.
Otros de los problemas que afectan al profesorado dominicano, según Cabrera, son los ingresos precarios que no les alcanza ni para el 50 por ciento de sus necesidades básicas; la lucha contra condiciones que se suman, como la violencia, que, en general, afecta a toda la sociedad, constituye un factor presente en la escuela con los que el maestro y la maestra tienen que lidiar.
Considera que hasta que el maestro deje de ser visto como alguien que está ahí para hacer lo que le mandan, sin mayores preguntas ni interrogantes, y no se convierta en un protagonista, que, junto a otros, participa en la toma de las decisiones, no se transformará el sistema educativo dominicano.
“En el sistema educativo las relaciones son muy verticales: hay uno que decide y otro que ejecuta, uno que manda y otro que obedece, hay uno que sabe y otro que aprende. Hasta que los maestros logremos que existan unas relaciones más horizontales que estén fundamentadas en los principios de la democracia y la participación, no cambiará el sistema educativo”, dice.
Cabrera asegura que uno de los grandes desafíos que enfrenta el sector magisterial es lograr que se dignifique el trabajo del maestro. “La dignificación permite a los docentes tener un mejor salario, acceso a participación y formación permanente que responda a las necesidades que están complejas en el ejercicio como el abordaje del tema de la violencia, la delincuencia, las necesidades de aprendizaje que tiene el niño y la niña”, agrega.
Añade que este desafío incluye un buen salario; la reflexión crítica que deben tener los maestros en su práctica pedagógica de modo que puedan ir haciendo ajustes, agregando elementos innovadores a lo cotidiano; y que dejen de ser vistos como simples ejecutores.
(+)
LA UNIDAD GENERA UN CAMBIO
De acuerdo con María Teresa Cabrera, dirigente magisterial y expresidenta de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), la asociación de profesores tiene que ser la primera abanderada de una educación gratuita, digna, incluyente y con equidad. “Para el pueblo eso significa que debe jugar un rol que la sociedad necesita. Es un deber de la asociación convertir la profesión en atractiva”, sostiene.
Añade que para generar un cambio en el sector magisterial todos los maestros y maestras deben sentirse parte del gremio y estar unidos para exigir sus derechos frente al Gobierno.
Valores que identifican a un buen maestro“La vocación de servicio debe ser el valor de entrada del maestro, porque no existe un estímulo para los profesionales”, resalta María Teresa Cabrera, dirigente magisterial y expresidenta de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP).
Valores como la solidaridad; la ética, porque el maestro es un líder natural; la tolerancia, humildad, honestidad y empatía caracterizan a los docentes.
“El maestro está muy mal valorado en la sociedad, y esa infravaloración de la profesión del servicio docente está asociada a la poca importancia, al lugar de cenicienta que se le da a la educación”, dice Cabrera.
Asegura que en cualquier sociedad la valoración del maestro está asociada con el lugar que se le otorgue a la educación desde el Estado. “Si la educación no es importante, los maestros no son importantes, no tienen valor social”, añade.
De su lado, Radhamés Camacho, actual presidente de la ADP, considera la labor del maestro como una de las más dignas. Expresa que el trabajo del maestro es excelente aun cuando este tiene que realizar su trabajo en condiciones difíciles. “Ahora el maestro tiene que trabajar en contra de muchos factores para poder educar a sus alumnos. Hay muchos niños que trabajan, que son hijos de padres divorciados y tienen problemas en su aprendizaje, y con esto tienen que lidiar los profesores”, señala Camacho.
Agrega que a pesar de que los educadores no tienen el salario que merecen, desde la ADP se ha trabajado para el bienestar de éstos. “Estamos uniendo todas nuestra fuerzas para que los maestros no se sientan desprotegidos”, concluye.