Jesucristo es el eterno Hijo de Dios que se hizo hombre. Es decir, es la imagen perfecta e idéntica de Dios, lo que significa que Él es Dios y posee todos los atributos de Dios: eterno, omnipresente, omniscienteÖ divino. Pero también participó plenamente en nuestra humanidad, como hijo de un ser humano, María, aunque sin contaminarse de pecado, como un cordero sin mancha. Por tanto, es simultáneamente Dios por completo y es hombre por completo.
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“Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Colosenses 1:15).