César Medina, en el filo de la navaja

LA DIPLOMACIA Y EL PERIODISMO LO HAN LLEVADO A LOS NIVELES MÁS ALTOS DEL ESTRÉS

  • En la embajada. César Medina confiesa que antes de entrar al servicio exterior se le dificultaba entender algunas cosas y ahora lo veo todo más claro.
Wendy Santana
Madrid, España

Desde que decidió aceptar la posición de embajador para ampliar su horizonte profesional y enriquecer el periodismo, César Medina ha estado en un paredón recibiendo los dardos que les lanza la gente que no conoce su historia y en el dilema de elegir una de las posiciones.

Ha estado frente a las cámaras de televisión denunciando enérgicamente atropellos a la sociedad, cuestionando acciones de los dirigentes políticos que, a su entender, eran maliciosas, o criticando conductas de funcionarios que presumía de deshonrosas para el Gobierno que él representa en el exterior.

Pero también ha estado en las altas cumbres de Chile y España, en su condición de embajador dominicano, y en las reuniones más relevantes donde se tratan los asuntos confidenciales del Estado, y ha tenido que respetar la norma de discrecionalidad que exige su puesto diplomático.

¿Por qué soportar dardos? El periodismo lo lleva en la sangre: Reportero empírico, de vocación, de servicio.

Ese fue su inicio siendo adolescente y con ideas revolucionarias que le permitieron escribir, editar, imprimir en un mimeógrafo y distribuir un pequeño periódico en Ciudad Nueva con los acontecimientos de su barrio.

La diplomacia fue un reto. Cuando un Presidente de la República le pide a un comunicador que por su trayectoria profesional, su amplio conocimiento de la vida nacional y su buen desempeño, ocupe el cargo de embajador en un país X, porque confía en que cumplirá la misión, el periodista acostumbrado a tener un reto diario sale a flote y lo acepta.

César Medina no le teme a nada. Hace lo que tiene que hacer y se enfrasca en un doble papel social que, aun aunque aparenta de discrepancia, tiene mucho en común, pues un comunicador sabe bien lo que ocurre en su país y lo que necesita, y puede ayudar en el exterior a mejorar la imagen nacional y la vida de los migrantes en situaciones críticas.

Tanto en Chile, desde el 2005 hasta el 2008, como en España, donde lleva cuatro años como embajador dominicano, Medina ha levantado la imagen del país promoviendo las potencialidades de la República Dominicana como destino turístico; para la inversión y el intercambio cultural y comercial.

Como máxima representación del Gobierno, del Estado y toda la sociedad dominicana en su conjunto, en España, este periodista que algunos tildan de “bravucón” porque ha entrado en contradicciones con muchísima gente de renombre, mantiene la dignidad del país con su trabajo diplomático.

¿Cómo llega César, el periodista, a la posición de embajador?
Es complicado. Como yo asumí un papel muy crítico en la pasada gestión de gobierno, y eso me llevó a un estado de estrés peligroso, había decidido irme al exilio emocional y cuando el Dr. Leonel Fernández me pide que sea embajador en Chile, en el 2005, lo acepté porque realmente creía que me desvincularía totalmente del periodismo.

Pero continuó ejerciendo el periodismo Sí.
Poco tiempo después de estar en Chile involucrado en mi nueva función me di cuenta de que no podía alejarme del periodismo.

Me di cuenta tarde porque tampoco podía dar marcha atrás a una decisión que había asumido ante el Jefe de Estado y que implicaba un compromiso porque tenía sus implicaciones en el servicio exterior. Tuve que asumir ambos roles.

Cumplido ese compromiso, ¿por qué vuelve Medina a ser embajador?
Yo cumplí el período de tres años en Chile y en el siguiente gobierno de Leonel me dice que me quiere como embajador en Europa: Alemania, Italia o Francia porque creía que sería un buen representante, pero yo no quería porque pensaba retornar al periodismo, que es mi vida. Sin embargo, él insistió e hizo los ajustes para que fuera a España, que es donde le dije que podía dominar el escenario político .

Entonces asumí el reto y por esa posición dual he quedado en “el filo de la navaja” .

¿No se ha cortado en el filo de la navaja?
He tratado de no hacerlo, primero porque tengo siempre pendiente que la sede que me acoge, en este caso España, tiene condiciones muy especificas para la diplomacia y segundo porque, aunque quiera, no puedo abandonar mi espíritu de periodista .

¿Cómo es que un periodista puede ser al mismo tiempo diplomático?
La diplomacia tiene normas y estatutos establecidos en la Convención de Viena que hay que cumplir y lo principal es la discrecionalidad, entonces estás obligado a cumplir aunque en tu rol de periodista implique muchas controversias y disputas en distintos aspectos de la vida nacional. En mi caso no resulta tan difícil porque el embajador está acreditado ante el Rey de España, no del jefe de Estado, que es quien trabaja las cuestiones políticas .

¿Qué le añade la diplomacia al periodismo?
Creo que el mayor aporte que puede recibir un periodista que tenga la oportunidad de ser embajador es encontrarse de pronto con una diversidad de culturas y cultivar relaciones con homólogos de 140 países .

Cuando voy a cumbres de presidentes, como la reciente iberoamericana, obtengo una gran experiencia porque participo en la lucha de cada país por colocar los temas de su interés en agenda y llevar resultados a su gente, y eso enriquece al periodista .

¿Cuál es el valor periodístico que le ha ayudado en la diplomacia?
Bueno, esta es la cara inversa. El ejercicio del periodismo me ha abierto campo y es precisamente por ese conocimiento adquirido que he llegado a la diplomacia. El año pasado, por ejemplo, el más prestigioso premio a los periodistas que otorga la Agencia Española de Prensa EFE, me designó presidente del jurado de esos premios, y esa es una de las mayores distinciones que yo he tenido porque fue al embajador en su condición de viejo periodista, o preferiría que me llamaran veterano periodista .

(Sonríe) ¿Cuál es el traje con el que se quedará César Medina? Indiscutiblemente con el de periodista. Yo no conozco otro periodista que esté pasando por esta situación .

Mucha gente me ha llamado para explicar ese fenómeno, como diplomáticos de 40 años que han hecho carrera desde tercer secretario, en su país, hasta llegar a embajador. Y yo lo he hecho sólo con mi experiencia de comunicador social, que es lo más parecido al diplomático.

Pero ahora mismo ¿qué es lo que hará? Tengo que tirar la toalla en uno de los dos campos. Tengo que definir eso porque me está costando mucho tormento y causando mucho estrés que está lesionando mi salud.

Combinar las dos actividades ya no puedo; convivir con ellas ya no puedo. Necesito estar tranquilo.

SU PENSAR

LA INTEGRACIÓN REGIONAL
“El esquema común de gobierno entre distintos países es una utopía. El presidente Hugo Chávez lo ha intentado con el ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de América) y sólo lo ha logrado con cuatro países con ideologías similares; sin embargo, el ALBA no ha tenido el desarrollo que se pensó porque no es posible crear un gran bloque hispanoamericano porque hay muchas diferencias geopolíticas y cada país es independiente. Además, la economía de todos esos países todavía depende de los Estados Unidos. Ningún presidente se ha concentrado en eso porque sabe que todavía, en estos tiempos, no es posible”.