TRAGEDIA EN INVIVIENDA

Vicky, como otras mujeres asesinadas, recibió como protección un papel para frenar una ráfaga de balas

LA FISCAL DE LA PROVINCIA STO DGO AFIRMA QUE NO SE PUEDE CULPAR A ELLOS SINO A TODO EL SISTEMA QUE FALLÓ Y NO PUDO IMPEDIR LA MATANZA DE INVIVIENDA

  • Vicky (centro) junto a dos de sus compañeras de labores.
Alicia Estévez y María Luisa López
Santo Domingo

En el salón de belleza Lindíssima, donde trabajaba Vicky Thalía Irrizari Méndez, hay secadores de pelo apagados y asientos giratorios vacíos. Contrario a lo que ocurre otros días, en lugar de estar de pie, haciendo bromas y arreglando a sus clientas, las empleadas lloran sentadas  en un rincón. Al ver entrar a periodistas de LISTÍN DIARIO, que nos arreglamos con regularidad allí, exclaman entre sollozos: “Hemos perdido a una hermana”.

Todas saben la historia de violencia, breve pero muy intensa, que vivió Vicky. Una muchacha callada, hermosa y responsable que durante décadas educó en soledad a su hijo, solo ayudada por su mamá, Sahara Méndez Castillo,  y su hermana Yeimi Rosanny Luciano Méndez,   y que creyó encontrar el amor en un joven a quien conoció frente a su casa.

Fue un día en que Gabriel Enmanuel Lamí Román  estaba de visita donde un padrino suyo que vive frente al edificio donde ocurrió la tragedia del pasado domingo.  Ese edificio modesto, marcó el principio y el fin de aquella historia que poco tiene que ver con el amor, aunque a su principal protagonista le pareciera lo contrario. 

A las doce del día del pasado domingo,  Lamí Román envió un mensaje de texto a Iris Correa, compañera de trabajo de su ex pareja Vicky, “Gracias por escucharme, perdóname, todo lo que hice lo hice por amor”. Menos de una hora después asesinó a Vicky, su mama´, su hermana y su sobrinita  Mía Camila Féliz Luciano, de dos años de edad. Otra hermana de Vicky resultó herida pero logró sobrevivir a la masacre. Luego, el agresor se suicidó.

El que enviara el mensaje a la compañera de trabajo de Vicky no causa  asombro  en el salón “Lindíssima” pues en ese lugar aquella relación extraña, que fulminó cinco vidas, se convirtió en tema de discusión general. Como Vicky era la más tímida del grupo, y siempre pedía consejos,  todas se enteraron cuando inició la relación, hace cuatro meses. 

Al poco tiempo, habló de mudarse con su pareja  y a doña Gloria Montero, propietaria del salón, no le gustó la idea. Las historias que había escuchado a Vicky contar sobre su enamorado le hicieron dudar. 

Pura Polanco, que trabajaba doce horas al día a medio metro de Vicky, dice que en principio le decían que trajera a su pareja para conocerlo pero que el hombre siempre evadía ir al salón, ellas sentían como si se escondiera. Luego, empezaron los problemas. 

GOLPES Y AMENAZAS
Vicky tenía un hijo que su marido rechazaba sin ofrecer ninguna explicación para ello. Un día ella le preguntó, directamente, por qué no quería a su hijo y la respuesta fue una violenta bofetada.   No fue la única vez. En varias ocasiones Vicky llegó con moretones al trabajo.  Luego llegaban las flores. Pero volvían los moretones.  Al empezar los problemas. Lamí Román iba a buscar a Vicky al trabajo, pero Doña Gloria le prohibió la entrada. “Vino dos veces, y yo le dije a Vicky que no lo quería aquí.”.

Además de jefa, doña Gloria era vecina de Vicky.  Fue ella quien la animó a poner la querella en la  fiscalía luego de que el 24 de diciembre el hombre se apareciera en la casa de Vicky con la intención de llevársela con él y la familia de la muchacha no lo permitiera.  Él estaba furioso porque ella había decidió dejarlo.  “Cuando se marchaba les gritó que volvería y los mataría a todos”.

Durante aquella relación de violencia, clientas y compañeras de trabajo notaron el cambio en Vicky. Pura dice que él la había acaparado por completo y que no quería a nadie cerca de ella. 

Afirma que Vicky descubrió que el hombre se sentaba en el colmado Miraflores, ubicado a escasos metros del salón, para acecharla. “Cuando ella salía del trabajo, a las cinco de la tarde,  él se iba delante, llegaba  a la casa y se subía en la azotea para verla llegar”. Lo que trataba de establecer era que Vicky no se parara en casa de su mamá donde también vivía su hijo, explica Pura.

Vicky llegó a pedir consejos hasta a clientas porque decía que apenas podía dormir ya que su hijo había adelgazado mucho debido a la objeción de su padrastro a aceptarlo.  

Doña Gloria dice que  Lamí Román tenía una soga en la casa con la que le dijo a Vicky que la iba a ahorcar. 

Rita Padilla, otra compañera de la víctima,  cuenta que, en una ocasión, Vicky le mostró un golpe que tenía en el glúteo.  A su vez, Pura recuerda que Lamí  vendió los muebles de la casa para comprar una pistola pero el día que iba a comprarla lo atracaron y le quitaron el dinero. 

Otra vez, el hombre, evidentemente desequilibrado,  llamó a Iris Correa para decirle que estaba en una cabaña y que ahí se ahorcaría. La joven, que no estaba en el salón cuando los periodistas visitamos el local, dio la voz de alarma.  Lamí Román no cumplió su amenaza pero siguió formulando otras.

“Ella me contó que él le dijo: si tú me dejas, te voy a matar. A Vicky se le veía el miedo en la mirada, tú la veías asustada”, recuerda Pura mientras se seca las lágrimas.

Así que con esa historia a cuesta, Vicky llegó el 26 de diciembre a la fiscalía de la provincia Santo Domingo todavía con los moretones en los brazos por los golpes recibidos de su ex pareja hacía menos de 48 horas.

 Le dijeron que había que esperar a que pasaran las fiestas, y la citaron para el 11 de enero, 16 días más tarde.  Vicky, aterrada, volvió al trabajo. Pero el sábado, el día antes del crimen, el teléfono no paraba de sonar. La mamá de su agresor le decía que su hijo no quería comer. Doña Gloria se molestó. “Dile que te dejen trabajar”, le gritó a Vicky. 

SE ACABA EL TIEMPO
Mientras,  la muchacha lucía perturbada.  La periodista Doris Pantaleón fue una de sus últimas clientas. Cuenta que la notó distraída, incluso la quemó un par de veces con el secador de manos. Ese día el hijo de Vicky, de 21 años, fue a visitar su mamá al salón para llevarle mil pesos que le había enviado una hermana para que se comprara una blusa.  El gesto era habitual, se trataba de una familia muy unida. En una ocasión Vicky contaba que pensaba poner un saloncito en el fin de semana en su casa y había problemas con el nombre. Su hermana decía que debía llamarse Mía, como su bebé de dos años, que junto a su madre, su abuela y su tía también murió en la tragedia.  

Aquel tema inocuo la preocupaba porque ella reconocía que su hermana y su mamá siempre la protegieron y la ayudaron a criar a su hijo, además, adoraba a su sobrina y no quería decirles que prefería ponerle su propio nombre a su salón. 

El sábado, en la víspera de su muerte, Vicky compartió por última vez con sus compañeras de trabajo en una pequeña celebración por la Navidad. En un video se observa que, mientras las demás bailan, ella solo mira y sonríe.  Pero el tiempo corría en su contra, mientras a la fiscalía de Santo Domingo aún le faltaban doce días para atender su caso, a ella y su familia le quedaban horas. 

Gabriel Enmanuel Lamí Román, aprovechó el descuido de un agente de la AMET, que era su amigo, tomó la pistola que éste tenía asignada y fue en busca de un grupo de mujeres y una niña a quienes encontró solas y desamparadas.  El tiroteo fue breve y fulminante.  Se dijo que el asesino suicida tenía conocimientos de tiro.

Minutos después, el Jefe de la Policía Nacional, José Armando Polanco Gómez, y la fiscal de la provincia Santo Domingo, Olga Diná Llaverías, estaban en el lugar. Pero ya no había nada por hacer. Las máximas autoridades no podían solucionar una tragedia que horas antes habría podido frenar cualquier subalterno.

VERSIÓN DE LA FISCALÍA
De su lado Diná Llaverías dice que  no había una denuncia de amenazas sino una solicitud para que representantes de la fiscalía acompañaran a Vicky a recoger electrodomésticos en la casa de su ex pareja. La magistrada no explica  en qué la joven justificó su solicitud de protección para buscar sus pertenencias si no hizo mención de que estaba siendo amenazada. 

Aclaró que  contra Lamí Román  se emitió una solicitud de comparecencia no una orden de conducencia. Dijo que fue una copia de esta  solicitud el papel que se le entregó a Vicky, algo que forma parte del procedimiento.  Reconoció que  sí está registrado que Vicky denunció que Lamí Román la apretó fuerte por los brazos y le rompió una papeleta de 500 pesos porque ella había recibido una llamada telefónica. 

Manifestó que cuando una víctima va a poner la denuncia deben hacerle preguntas específicas pero no pueden “obligarlas” a decir lo que no quieren. No obstante, la magistrada admitió que investigan si la persona que atendió a Vicky le hizo las preguntas correctas sobre la posibilidad de que en su relación hubiese una situación de violencia. Confirmó que Vicky puso la denuncia ante la Unidad de Violencia de Género de la Fiscalía, pero no identificó a la persona que levantó el acta.

Reconoció que Lamí Román tenía una denuncia de violencia por parte de su pareja anterior, que había sido cursada hace menos de un año, y que en su contra también había una orden de arresto de la Policía que no fue ejecutada. No explicó si esa información estaba disponible al momento en que Vicky acudió a la fiscalía.

Diná Llaverías insiste en que en  el caso de Vicky y su familia la falla no fue solo de la fiscalía sino de todo el sistema,  que todo el sistema está fallando.

La magistrada dice también están investigando  si fue cierto que un policía acompañó a la joven cuando ésta fue a recoger su ropa a casa del homicida en la mañana del día del  crimen múltiple. En ese momento,  supuestamente, Lamí Román las dejó encerradas y el agente debió acudir en su auxilio. 

Insistió en que están investigando y dijo que el próximo viernes, dentro de dos días, se reunirán la inspectoría del Ministerio Público y la procuraduría General para Asuntos de la Mujer, a fin de  determinar las sanciones a aplicar en caso de que las investigaciones arrojen que no se llevó a cabo el procedimiento correcto en este caso.

“Si nos ponemos a buscar una falla en específico de una institución, estamos evaluando de una manera hasta injusta, porque es que tenemos que hablar de todo un sistema. Porque si se confirma el dato de que a la persona le conocieron una medida de coerción en el Distrito Nacional y se le impuso solamente una presentación periódica, tenemos que hacer una evaluación allí. De la misma forma, si se estaba tratando de ejecutar una orden de arresto anterior, y esa orden no se había ejecutado, ese es otro punto que tenemos que ponderar y tampoco pertenece al poder judicial ni al ministerio público”, se defendió. 

Dijo que la prevención, la atención, la contención, la investigación, la intervención y la sanción corresponden a todo un sistema integrado por diferentes sectores. “Nosotros tenemos que ver las cosas, y, principalmente este caso, de una forma sistémica, de todo el sistema”.  

“Podemos identificar en cada una de las instituciones qué pudimos hacer para tratar de evitar que este hecho sucediera.”

Dijo que, en este momento, no han podido conversar con los familiares que están pasando por una situación muy fuerte de duelo. No obstante,  afirmó que la familia se ha comportado de una manera ejemplar.

Diná Llavería informó  que la fiscalía  le asignó un terapeuta para soporte a los sobrevivientes de la familia de Vicky por el trauma que están viviendo en este momento. Entre ellos está el único hijo de Vicky que en un día perdió a su familia completa: su mamá, su tía, su abuela y su prima, con las que había vivido hasta ahora.