El cineasta James Cameron, responsable de
fenómenos como “Avatar” o “Titanic”, se ha sacado de la chistera “Cirque du
Soleil: Worlds Away”, un neto más difícil todavía en la carrera de este amante
de los desafíos en su búsqueda por nuevas fórmulas para cautivar audiencias en
las salas de cine.
Cameron relató cómo se colgó de arneses, hizo de operador de
cámara y colaboró con los acróbatas para capturar sus números desde puntos de
vista imposibles y en tres dimensiones con el objeto de hacer que el espectador
perciba la acción como “un participante” y no como público.
Un trabajo que iba mucho más allá de su función
de productor ejecutivo en la película pero para este canadiense que se sumergió
en las profundidades abisales eso solo “no habría sido divertido”.