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El Deporte 22 Diciembre 2012
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Los gerentes generales pioneros 
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Carlos José Lugo
cjolugo@hotmail.com
@carlosjlugo

Uno de los roles que más ha evolucionado en los últimos 30 años en el béisbol, y en los deportes profesionales en sentido amplio, es el de gerente general. Dicha posición de en el béisbol moderno tiene como principal función la construcción del roster de liga mayor, así como la adquisición de talento para el sistema de liga menor de su organización.  En este caso, delegando esas funciones en los directores de draft, directores de Desarrollo o de Fincas, etcétera.

La expresión “Gerente General” fue aplicada, por primera vez en la historia del béisbol, a Billy Evans de los Indios de Cleveland. Evans era un antiguo árbitro de la Liga Americana, y fue nombrado en la posición por los Indios en 1927. En aquel entonces, como es natural, las responsabilidades de la posición eran algo distintas.  El gerente general, aparte de preocuparse por colocar un equipo competitivo en el terreno, debía atender asuntos tales como, operaciones y administración del estadio, boletería, transmisiones de radio, y un largo etcétera de ocupaciones.

El primer GM “moderno”
Si a Billy Evans le tocó ser la primera persona en tener el título, es casi seguro que Branch Rickey fue el primero en delinear, con su increíble genialidad, lo que serían las responsabilidades del gerente general moderno. Rickey fue el creador del sistema de fincas cuando ocupó el cargo en los Cardenales de San Luis a finales de la década de los años de 1920. Rickey empezó a adquirir franquicias de liga menor, en forma casi indiscriminada, y creando de forma meticulosa una red que en su momento llegó a tener 32 equipos.  

Más o menos en la misma época de Rickey, los Yankees de Nueva York tuvieron al frente de sus operaciones, con el título de “Gerente General y de Negocios” a Ed Barrow. Barrow ocupó la posición entre 1920 y 1939, y por supuesto, fue el hombre responsable de la más importante transacción en la historia del béisbol, la compra de Babe Ruth a los Medias Rojas de Boston.  Con Barrow al frente los Yankees iniciaron un reinado que permanece hasta la fecha. Luego de Ruth aparecieron Lou Gehrig, Bill Dickey, Tony Lazzeri, Joe DiMaggio, Lefty Gomez, y muchos otros jugadores importantes.

Los primeros arquitectos de la dinastía Yankee
Justo en el tiempo en el que el sistema de fincas de Branch Rickey empezaba a dar claros frutos en San Luis, Barrow entendió que sus Yankees necesitaban algo parecido para mantener el mismo nivel de éxito.  A mediados de la década del treinta Barrow designó con el título de “Director de Finca” a un  taciturno, gris, pero excepcionalmente eficiente individuo llamado George Weiss. El éxito de Weiss en sus funciones fue casi inmediato, y en 1937 sus esfuerzos dieron como resultado una de las más grandes maquinarias en la historia de liga menor, los Osos de Newark. Ese conjunto tenía a futuras estrellas de los Yankees como el segunda base Joe Gordon, y el jardinero Charlie “King Kong” Keller.  

Volviendo por un segundo a Ed Barrow, quizás una de sus decisiones más difíciles, descarnadas, pero correctas, fue la de cortar lazos con la más importantes figuras de los Yankees, Babe Ruth. Ya en las postrimerías de su carrera, El Bambino entendía que el puesto de manager de los Yankees le correspondía a él por pleno derecho. Igual que había ocurrido con otras mega-estrellas de la época como Frankie Frisch, Rogers Hornsby y Bill Terry, todos en algún momento con funciones de manager-jugador. Barrow, sin embargo, ya tenía a mano uno de los más grandes estrategas de la historia en Joe McCarthy, y por supuesto, no iba a sacrificar ni poner en peligro el éxito de los Yankees para complacer a Ruth. A los 39 años, y después de una temporada bajo par para sus estándares, Ruth fue dejado ir por Barrow. “Si nunca fue capaz de manejarse a sí mismo, como puede pretender manejar a otros” fue la fría y acertada respuesta de Barrow a la pregunta de por qué al Bambino no se le dio nunca la oportunidad de ser manager de los Yankees.

Sobre Weiss, este sustituyó a Barrow en las funciones de Gerente General en 1939 cuando el último fue nombrado presidente de los Yankees.  Weiss se mantuvo en sus funciones hasta 1961, y se puede alegar que fue tan o más exitoso que Barrow.  Con Weiss al frente los Yankees desarrollaron a Mickey Mantle, Yogi Berra, Hank Bauer, Whitey Ford, Phil Rizzuto, entre otros, e hizo adquisiciones fundamentales como las de Eddie Lopat, Gene Woodling, Allie Reynolds, Ralph Terry y Roger Maris, también entre muchos otros.

Cuatro generaciones 
Otro importante Gerente General de esa época lo fue Larry MacPhail, quien tomó esas funciones con los Rojos de Cincinnati en 1933.  MacPhail, aparte de su capacidad como hombre de béisbol y evaluador de talento, era un gran innovador.  Entre esas ideas quizás la más importante fue la instalación de alumbrado artificial en el estadio Crosley Field de Cincinnati, para jugar béisbol de noche.  MacPhail fue el ideólogo del béisbol nocturno.  Además de eso, MacPhail incentivó las transmisiones regulares por televisión de los partidos de sus equipos, y el uso de aviones como medio de transporte en vez de trenes, para el traslado de los jugadores en las giras como visitantes.  MacPhail aceptó luego la posición de presidente y Gerente General de los Dodgers de Brooklyn, e inmediatamente transformó a los Dodgers, un hazmerreír de equipo en ese momento, en una franquicia competitiva y exitosa.  Una serie de cambios inteligentes resultaron en el primer pennant de Brooklyn en dos décadas en 1941.  MacPhail fue el padre de Lee MacPhail, ejecutivo por muchos años de grandes ligas, Gerente General de los Yankees y antiguo presidente de la Liga Americana.  Ambos, padre e hijo, están en el Salón de la Fama de Cooperstown.  Su nieto, Andy MacPhail ñ hijo de Lee -  fue GM de los Mellizos de Minnesota y Cachorros de Chicago, y Presidente de Operaciones de Beisbol de los Orioles de Baltimore,  Su biznieto, Lee MacPhail IV también ocupó posiciones en la organización de Baltimore.  El linaje de MacPhail alcanza cuatro generaciones de ejecutivos en las mayores.

Esos fueron algunos de los principales hombres en forjar la posición que hoy conocemos como Gerente General.

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