Editorial 9 Enero 2014
Comentarios 1 - último digitado en 9 Ene a las 7:57 AM
Tamaño texto
Un buen punto de partida
Compartir este artículo

Haití ha reconocido, formal y públicamente, el derecho que tiene República Dominicana para establecer las reglas de su política migratoria.

En sustancia, éste ha sido el primer resultado fructífero de la primera reunión del diálogo bilateral celebrada en Juana Méndez, y esperamos que influya decisivamente en la creación de un clima de más comprensión y flexibilidad en el tratamiento de los problemas comunes.

Este reconocimiento de Haití puede constituir una piedra angular en el propósito de armonizar los intereses de ambos países en el contexto de sus relaciones diplomáticas y comerciales.

Esas relaciones han quedado afectadas, hasta hoy, por las malsanas manipulaciones que se han hecho de la sentencia 168-13, del Tribunal Constitucional, pretendiendo triturarla o satanizarla, sin detenerse a ver las positivas consecuencias que tendrá, precisamente y más que nada, en el segmento haitiano de la población de extranjeros en el país.

¿Por qué ninguna otra, de las más de cien naciones cuyos ciudadanos viven y trabajan en el país, ha denunciado o promovido ataques a dicha sentencia si la misma es igual para todos los extranjeros?

Sencillamente porque la sentencia lo que promueve es la regularización de todos aquellos extranjeros que, con papeles o sin papeles, desean someterse a las normas legales para obtener residencia o adquirir la ciudadanía dominicana.

Es a partir de dicha sentencia cuando cobra relevancia la novedad de la vía de la regularización del estatus de los extranjeros en el país, ilegales o no, un paso hacia adelante que a quien más beneficia es a la comunidad de inmigrantes del vecino país, por su carácter mayoritario y por la fácil accesibilidad a esta parte del territorio.

Y más allá de que dicha sentencia tiene implícitamente en su fondo un espacio para el reconocimiento de derechos humanos tan esenciales como el de trabajar y el de procurarse vida digna, con su entrada en vigencia se anima también a la República de Haití a poner de su parte en el proceso de documentación de sus propios ciudadanos, algo que también ha sido acordado en este primer encuentro.

De las tantas reflexiones que pueden hacerse de este primer diálogo formal, una de ellas es que las dos naciones tienen que tomar en cuenta lo importante que es debatir los asuntos comunes en un clima de respeto y de flexibilidad para el entendimiento, sin cartas marcadas, considerando que sus decisiones afectan a veinte millones de personas e impactan en el clima de buena vecindad que conviene a ambos pueblos.

COMENTARIOS 1
Comentó: Vrosa
De: República Dominicana
Sería un buen punto de partida si los funcionarios que representan al gobierno de Medina, fueran reales representantes del pueblo dominicano. Pues no, nos representan y sus manejos de las cosas nacionales son turbias y están conduciendo al pueblo a darles una respuesta histórica a estos SIMULADORES
9 Ene 2014 7:57 AM
Reportar como inapropiado
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña