Al país le convendría que el modelo de colegios comunitarios especializados en tecnologías, como el inaugurado en San Luis, se replique en todas las provincias, o en una buena parte de ellas.
El primer partidario de esta idea es el propio presidente Danilo Medina, quien entiende que este tipo de institutos favorece la formación del capital humano que el país necesita para afrontar sus retos tecnológicos y para mejorar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas.
Las naciones que afincan su desarrollo en las industrias y las manufacturas suelen promover la creación de estos centros especializados, para extraer de allí a los técnicos que necesitan. Las universidades formales se reservan, entonces, para las élites que se formarán en las carreras tradicionales.
Una manera de comenzar a replicar estos ‘community colleges’ es usando las infraestructuras de los centros universitarios regionales para dar espacio a carreras técnicas de corta duración en las áreas de turismo, salud, electromecánica, refrigeración, informática, artes, etc.
Las experiencias, todavía limitadas, que hemos tenido en la formación de recursos humanos técnicos, son las que han propulsado las escuelas vocacionales de las Fuerzas Armadas, que cuentan con más de una docena de ellas en todo el país, el centro de capacitación del Infotep, el Instituto Tecnológico de las Américas y, en el sector no público, los institutos tecnológicos de la iglesia Católica.
De las aulas de estas instituciones han salido los técnicos medios que la economía requiere; y de esas fuentes emanan los mayores impulsos para el desarrollo de las fábricas, talleres e industrias, pequeñas y medianas empresas, lo que demuestra que es válida y totalmente segura la apuesta al desarrollo de estos colegios comunitarios, tal como lo acaba de plantear el Presidente de la República, a quien apoyamos calurosamente en esta iniciativa.