Haití acaba de dar uno de sus pasos más trascendentales: ha declarado una cruzada nacional para una campaña de reforestación que procura salvar lo que queda de la capa fértil de su territorio, sistemáticamente sometido a prácticas de depredación de sus bosques.
Con esta medida, que abarca también agresivas acciones para proteger el medio ambiente, el gobierno del Presidente Michell Martellely pretende inculcar una cultura de protección al árbol y a los recursos naturales no renovables, atacando de frente uno de los elementos causales del grave deterioro ambiental y de la crítica capacidad para cultivar productos alimenticios.
Al declarar el año 2013 como crucial para dar esta batalla, Martelly ha prometido volcar sustanciales recursos económicos a la labor de siembra de árboles, el cuidado de las fuentes acuíferas, la recuperación de áreas cultivables hoy desérticas y la educación de la población sobre la importancia de la reforestación nacional. En un momento como este, la República Dominicana no debería escatimar esfuerzos ni recursos (y estamos seguros de que no lo hará) para ayudar a Haití en estos proyectos.
Se recuerda que en el marco de la cumbre iberoamericana de Cádiz, España, a mediados de noviembre, el Presidente Martelly pidió a su colega dominicano, Danilo Medina, que lo ayude a emprender estas acciones ambientales y éste, que en ese momento estaba acompañado del embajador dominicano en España, César Medina, le prometió al haitiano que le daría ese apoyo.
En efecto, el Presidente Danilo Medina le dijo a Martelly que podriamos ofrecerle asistencia tecnica con presencia en territorio haitiano de técnicos de alta calificación, viveros binacionales en la franja fronteriza y capacitacion de tecnicos haitianos en República Dominicana, asumiendo todos los costos de esa asistencia.
Medina recordó que el país ha tenido una rica experiencia en materia de manejo de recursos naturales que se refleja hoy en una sigfnificativa reducción de los espacios deforestados y en una mejoría de las prácticas de cuidado y protección de las fuentes hidrográficas.
Lo cierto es que esta ayuda no solo es decisiva para Haití, sino para la República Dominicana, que en alguna medida ha sufrido los efectos de las prácticas depredatorias forestales que han promovido haitianos y dominicanos sin conciencia a través de los años.