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Listin Diario
31 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 8:05 PM
Economía & Negocios 7 Marzo 2013
Comentarios 1 - último digitado en 10 Mar a las 11:17 PM
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CON EL SUDOR DE SU FRENTE
Criar cerdos la hace muy feliz
INÉS FERNÁNDEZ, UN EJEMPLO EN EL SECTOR PORCINO
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Windler Soto
windler.soto@listindiario.com
Santo Domingo

La inocencia de los cerditos que nacen en la granja de Inés Fernández en ocasiones la hacen olvidar que se trata de animales, a los que consiente y protege cual madre a sus pequeños, a pesar de las diferencias. Ella logra combinar su oficio con su instinto maternal, lo que ha resultado en un trabajo que la llena de satisfacción y del que no pretende despegarse hasta el día que cierre sus ojos.

“Yo comencé aquí con el instinto materno. Trato los cerditos como si fueran niños. A veces me equivoco les digo niños”.

Doña Inés y su esposo José Marcano son propietarios de una importante granja de cerdos de Tamboril, Santiago. Desde hace nueve años ella dedica casi todo su tiempo al cuidado del ganado, mientras que él ejerce las funciones administrativas.

Sin embargo, desde siempre ha colaborado con la empresa familiar desempeñando otras funciones, específicamente  en la gestión de los empleados, promoción o asuntos bancarios. “Si yo volviera a nacer, lo único que cambiaría de mi vida sería incorporarme más temprano a la producción, porque la verdad es que es muy bonita”.

“Con el esfuerzo y el trabajo arduo de los dos fuimos aumentando, mejorando la genética, haciendo sacrificios”, comenta mientras recuerda los inicios de un proyecto que su esposo inició hace 58, cuando apenas era un adolescente.

Uno de los momentos más difíciles de su trayectoria fue cuando tuvieron que extinguir los cerdos criollos por la peste porcina africana en 1979.

Pero esos momentos sirvieron para esta pareja junto a sus cinco hijos trabajase juntos para sacar adelante la empresa familiar. “Veníamos la familia entera a esperar que las puercas parieran y hacíamos una especie de picnic esperando los partos. Todos vivíamos muy pendiente. Los niños se criaron aquí, de hecho, cuando me preguntaron cómo nacen los niños les dije igual que los cerditos y punto”.

Repartir el tiempo entre su trabajo y la familia a veces es complicado. En ocasiones sus nietos se quejan y “me dicen cómo una abuela prefiere más a los puerquitos que a los nietos, entonces me los llevo a pasear para que no se sientan celosos”.

En ocasiones se preocupa por el tiempo que tiene que dedicar a las cerdas y sus crías, ya que siente que descuida otras tareas. “A veces me tengo que levantar a las cuatro a las cinco de la mañana a meter datos al sistemas, a buscar datos, a adelantar el trabajo y tenerlo listo para cuando salga de vacaciones y dejarlo proyectado a mi mano derecha”.

“Mi vida es levantarme muy tempranito, observar el programa del manejo de la granja, y vengo a la granja y realizo una rutina de revisión. Miro físicamente el trabajo, corrijo los detalles, y realiza las labores de supervisión. Todos los días estudio algo, nunca me acuesto sin aprender algo nuevo antes de acostarme relacionado con los.

“La producción porcina, desde la concepción, el parto, la crianza es algo muy bonito. A la gente no le gusta, sobre todo a las esposas de los productores, muchas de las cuales nunca han pisado una granja por el olor, pero yo ya me acostumbré. La gente a todo se acostumbra”.

“Es más la satisfacción que sientes que no te das cuentas del olor. La producción agropecuaria es algo bonito”.

Considera que el sector necesita más mujeres. “Hay pocas mujeres involucradas. Así comprenderíamos un poco más a los hombres cuando llegan tarde a la casa sabemos que es que se enamoran de las cerdas y así los ayudamos”.

A pesar de que ha encontrado en su trabajo una de sus más importantes fuentes de satisfacción, doña Inés considera que la presencia de la madre en su hogar es imprescindible, ya que los hijos necesitan de su calor, instrucción y protección.

EL ÉXITO DE  LA GRANJA
José Marcano e Inés Fernández, además de cerdos, crían pollos y vacas. Actualmente poseen 2,500 cerdas y 40,000 pollos de engorde. Su cantidad de ganado vacuno es menor.

Don José es de Santiago y toda su familia se ha dedicado al sector agropecuario: la crianza de cerdos, pollos, gallinas. Él fue pionero en su familia. Cuando inició tenía 17 años. Sus padres le dieron seis pesos “que le dieron para que se comprara una cerveza porque cumplía 17 año y él dijo no, yo no me voy a tomar una cerveza, yo voy a hacer la base de mi vida”.

“En estos momentos (la producción) está un poco regular porque la materia prima está muy alta en los mercados internacionales, la bolsa de granos está muy cara, pero estamos subsistiendo. Buscamos la forma de mantenernos estables”.

Antes le vendíamos la mayor parte de Induveca, pero ahora le vendemos a varias personas de Santo Domingo y de La Romana, un importante matadero de la Región Este.

COMENTARIOS 1
Comentó: zarzuela03
De: República Dominicana
es un orgullo para mi el poder leer de personas como Dona Ines me hubiese gustado saber un poco mas de su esposo pues parece ser segun su esposa un genio
10 Mar 2013 11:17 PM
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