Economía & Negocios 17 Julio 2012
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Impuesto Sucesoral y regalos a hijos
  • Edgar Barnichta Geara
Edgar Barnichta Geara Especial para LISTÍN DIARIO
Santo Domingo

De acuerdo con la ley 2569, mientras las sucesiones o herencias por muerte pagan un 3% de impuestos, las donaciones entre vivos pagan un 25% de impuestos, lo cual puede interpretarse en el sentido de que si un padre muere y le deja un apartamento a un hijo esta herencia pagaría un 3%, pero si ese padre se lo regala en vida entonces pagaría un 25% de impuestos.

Esta barbaridad impositiva tiene su fuente en una mala redacción de la ley que no diferencia entre donaciones a extraños y donaciones a hijos, y en una incorrecta interpretación de la Dirección General de Impuestos Internos que nunca ha querido aceptar como avances sucesorales los regalos que hace un padre a un hijo, exigiendo que en estos casos se pague un 25% de impuestos sobre el monto regalado.

Mientras en materia de derecho civil, el Código Civil entiende que las donaciones de un padre a un hijo son avances sucesorales y por ende ante el fallecimiento del progenitor esos bienes donados o avanzados deben llamarse a “colación” para formar parte de la masa sucesoral, el interés recaudatorio del Estado no acepta esta interpretación para fines impositivos.

Debido a lo anterior es muy frecuente que cuando un padre le regala a un hijo un vehículo para ir a la universidad o un apartamento cuando se casa, ese hijo sea requerido por la DGII para que pague un 25% del monto total recibido como regalo o donación, más los recargos e intereses que procedan, cuando lo correcto es que solo se le requiera de un 3% como avance sucesoral.

Pero la anterior situación no solo ocurre con bienes como vehículos y apartamentos, sino también con acciones de sociedades, dinero en efectivo y de repente hasta se cobraría el 25% de impuestos por los pagos de universidad hechos por un padre a un hijo.

Justicia
Es tiempo ya de recapacitar y entender que la ley tributaria debe ser justa y servirle a la sociedad como un instrumento de justicia, no como un medio exclusivo para recaudar impuestos en perjuicio de la misma sociedad. Por eso toda interpretación de la ley debe hacerse con un sentido de justicia y equidad.

Si hay que modificar la Ley 2569 de Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para hacerla más justa, entonces que se modifique. Pero si solo hay que modificar el criterio de interpretación de la DGII, entonces que se haga de una vez y se acabe con este abuso tributario de cobrarle impuestos exagerados a los regalos que recibe un hijo de su padre.

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