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Nuestra Música
MERENGUE. El merengue y la bachata son los ritmos musicales que más se difunden en la República Dominicana. El Merengue es un baile folklórico dominicano que se ha difundido ampliamente y que muchos consideran como el baile nacional dominicano. Según Fradique Lizardo, el merengue se desprende de una música cubana llamada UPA, una de cuyas partes se llamaba merengue. La UPA pasó a Puerto Rico, de donde llegó a Santo Domingo a mediados del siglo pasado. Otros estudiosos del merengue consideran incierto el origen del merengue y todavía se realizan investigaciones. Coreografía La coreografía del merengue se reduce a lo siguiente: El hombre y la mujer entrelazados se desplazan lateralmente en lo que se llama "paso de la empalizada", luego pueden dar vuelta hacia derecha o izquierda. Esto constituye el verdadero "merengue de salón", en el cual las parejas no se separaban jamás. Existe también lo que se conoce con el nombre de "merengue de figura" en el cual las parejas hacían múltiples evoluciones y adornos o "floreros" como se le llamaba, pero siempre sin soltarse. El merengue genuino y auténtico solo sobrevive en las zonas rurales. La forma tradicional del merengue ha cambiado. El paseo desapareció. El cuerpo del merengue se ha alargado un poco más y en vez de 8 a 12 compases a veces se le ponen desde 32 hasta 48. El jaleo ha sufrido la introducción de ritmos exóticos que lo han desnaturalizado. BACHATA. La Bachata, que tiene la guitarra como instrumento principal, es un ritmo derivado del bolero, sobre todo del llamado bolero latinoamericano de los años 30 al 50. Su baile es más lento que el merengue y emergió en las áreas rurales de la isla durante los años 60. Sus letras están orientadas a la relación de parejas, sobre todo al desamor, por eso también es conocida como "canciones de amarge". A partir de los años 80 la bachata experiementó una cierta transformación y actualmente es admitida por todas las clases sociales. Juan Luis Guerra abrió las puertas del mundo para la bachata. Su producción Bachata Rosa es una hermosa pieza musical que rompió las barreras de las clases sociales dominicanas. CANCIONES Y JUEGOS INFANTILES. Xiomarita Pérez La infancia es la edad de oro, como la llamó el patriota y escritor cubano José Martí. Es el tiempo de las risas, los sueños, los mimos y los juegos. ¿Qué niña o niño no ha jugado? No importa la raza, la religión, las condiciones socioeconómicas o el lugar de origen. Todos hemos pasado por esa etapa y aún conservamos frescos, en la memoria, aquellos juegos que nos acompañaron en el discurrir de nuestra niñez. Quizá por la carencia de carritos automáticos, muñecas Barbie, cubos para armar, los únicos juegos que había en los parques infantiles y colegios eran el sube y baja, los columpios y el trompo giratorio mecánico. Los padres llevaban a sus hijos s estos parques sólo los domingos en las tardes. Los infantes se divertían con juegos creativos que los estimulaban física y mentalmente. Los juegos de ronda, los fabricados por los propios niños y los que sólo necesitaban del cuerpo formaban parte de los numerosos pasatiempos espontáneos. Sus beneficios residían en que los hacían sudar y contribuían a que los niños y niñas desarrollaran sentimientos afectivos tan necesarios para su equilibrio socio-emocional. ¡Detenerse en el tiempo! Recrear esa hermosa e inolvidable etapa de nuestra vida es lo que he pretendido hacer con esta recopilación en la que dejo plasmados aquellos juegos de mi infancia. La mayoría de estas canciones juegos nos llegaron de España y esta los recibió de la presencia mora en sus tierras durante la Edad Media. De ahí que el romancero español esté cargado de ellos. La presencia española en tierras de Santo Domingo desde finales del siglo XV hizo posible la asimilación de una gran parte de su cultura y, como es natural, del folklore incluyendo el cancionero infantil. Con el transcurso de los años y siglos, las niñas y los niños, con esa imaginación creativa que los caracteriza, reprodujeron y transformaron estos juegos: añadieron, cambiaron o quitaron elementos, frases, sujetos y estrofas. En la presente ocasión, presento una selección testimonio de mis vivencias infantiles allá en Puerto Plata, que podría diferir en ritmo, frases y longitud de los conocidos por otras personas y en otras regiones. No puedo dejar de mencionar los aportes que en el campo de la investigación folklórica dominicana ha realizado la estudiosa Edna Garrido, contenidos en su libro Folklore de Santo Domingo, el cual me ha servido de texto de consulta y referencia. En estos juegos, curiosamente, se advierte cómo siendo tradicionales e infantiles, de uso y disfrute de niños y niñas, en contraste sus letras no son “infantiles”, más bien reflejan el tema amoroso en muchos casos. Otro aspecto notable radica en la escasa alusión al elemento negro en nuestro folklore infantil, a pesar de su presencia se verifica inocultablemente en nuestra constitución étnica y en nuestra herencia cultural. Desde luego, se encuentran excepciones de la señalada ausencia y para confirmarlas aparecen las canciones. La pájara pinta Copyright 2008 LISTIN DIARIO | Todos los derechos reservados
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