El tiempo no logra desvirtuar el estilo impuesto por el mandato de la tradición. No son seres de ultratumba. Son humanos que durante once meses respiran normalmente, trabajan, se toman su traguito y van a la escuela. Todo bien hasta el segundo mes del año cuando, con la excusa del carnaval, se tintan la piel con el personaje de su preferencia. El carnaval dominicano es rico en ritos, protagonistas e historias. Incluso, muchos de sus personajes identifican provincias, municipios y hasta pequeñas poblaciones.
Así como el diablo cojuelo delata las correrías de La Vega, los macaraos residen en Bonao y los taismáscaros en Puerto Plata.
Sin estos duendes de la tarde, las carnestolendas carecerían de encanto. Ellos, vestidos de ellas, ?se confunden con la multitud, ya sea con arandelas, pintalabio o los pómulos resaltados hasta de tono fucsia.
Tienen distintos nombres y relatan situaciones diversas.?
Son los personajes del carnaval, quienes aseguran regocijo, libertad, en fin, pasión por un festín al aire libre y super democrático. ?Aquí, algunos de los duendes de febrero.
Robalagallina
Raudy Torres, es el Robalagallina más famoso del país. Normalmente es un hombre ?disfrazado con busto y trasero voluptuoso.
Según el portal de la Secretaría de Turismo, recorrer colmados procurando para sus pollitos que no son otros que los muchachos del pueblo que le andan atrás en procesión. El estribillo “Ti ti, manatí, ton-ton molondrón, Robalagallina palo con ella”.
Nicolás Den Den
Por su voluminosidad, Nicolás Den Den (un oso blanco y obeso) se abre paso sin dificultad entre la gente. Este oso va amarrado a una cadena que manipula un hombre encarnando un domador. Niños y niñas se divierten con las ocurrencias del dueño del personaje llamado Oso Nicolás en Montecristi.
Se me muere Rebeca
No, no es el estribillo musical que se ha renovado en la voz de El Prodigio, quien le hizo nuevos arreglos al tema “El Refrán”. Se trada de “Se me muere Rebeca”, la figura carnavalesca que representa una madre desesperada porque su hija está gravemente enferma. Corriendo aquí y allí ?se la pasa la “madre” cuya hija “Rebeca” es una muñeca que enseña al público mientras pide golosinas para a su vez repartir a niños y niñas.
Califé
Es el clásico poeta que en versos critica jocosamente a los “divinos héroes” de la clase política, social y cultural del país. Vestido de frac con camisa blanca y un enorme sombrero, a Califé lo sigue un coro que no cesa en vociferar “Califé, califé”.
Los Africanos
Son los que pintados de negro, con carbón y aceite quemado de carro, imitan a negros esclavos y en muchas comunidades amenazan con tintarte si no arrojas monedas a sus manos tendidas.
Los Indios
Hay comparsas de indios por doquier. Aunque la modernidad es rica en elementos tecnológicos, los indígenas no dejan de estar presentes en la fiesta popular. Ataviados de la indumentaria usada por los primeros pobladores, los colectivos de indios están integrados por infantes y adultos.
En el disfraz no faltan las plumas, arcos y lanzas. En Santiago, es famoso el grupo Los Indios Tainos, cuyos niños y niñas residen en el sector Cienfuegos.
La Muerte
Es la representación de una calavera, con todo y mascara, en la ciudad de Santo Domingo, acompañaba tradicionalmente a los Diablos y es denominada “La muerte en Jeep”.
Los Trasvestis
Son gente muy alegre que aprovecha el carnaval para lucir medias panties, falditas y pintalabios, osea, cosillas de mujeres. Los hombres que asumen y exhiben la femineidad los domingos de febrero son super pícaros. Incluso, si le miras se alzan rápidamente la falda para dejarte ver su ropa íntima.
El Papelón
En tono de burla, entre la muchedumbre se escucha “¡A que no me quemas el Papelón!”. Si te fijas bien se trata de un hombre disfrazado de mujer que camina provocando con su trasero, mientras otro personaje trata de quemárselo, escenificando una escena graciosa que se roba múltiples miradas.?
Los Galleros
Ellos llevan a la calle, al espacio público, las controversias galleras. Así mismo. Son dos campesinos que ave en mano, deciden jugar gallos en plena vía? pública. Como pelo en la sopa, en medio de la pelea llega un Policía que desbarata el juego e intenta llevárselos presos.