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REPORTAJE
Carnavales del Cibao: entre diablos, lechones y fantasia.
DANIELA CRUZ para listindiario.com - Nuestra cultura - 26-02-2009 -

Cada época tiene sus colores y sonidos. La navidad se viste de verde y rojo con villancicos y merengues de ayer. Febrero trae en sus días cascabeles y el “cuaje” amarillo, rojo y verde, de lechones, diablos y demás personajes carnavalescos. En las catorce provincias del Cibao, el carnaval tiene identidades propias, avaladas por la historia, la tradición y el esfuerzo de decenas de generaciones que año tras año se quitan la ropa y se vuelven uno con disfraz y careta. “En nuestra sociedad es el único espectáculo gratis, donde se puede participar de manera espontánea, sin controles sociales de vestimenta ni normas de comportamiento formales, en un espacio de recreación y diversión”, dice el folklorista Dagoberto Tejeda en el libro Carnaval Popular Dominicano.


Y esto hace que miles de dominicanos y dominicanas,  cada año den rienda suelta a la diversión. La Vega, Santiago, Bonao, Puerto Plata, Cotuí, Moca, Mao, Montecristi, Santiago Rodríguez, Samaná, San Francisco de

Macorís, Nagua, Jarabacoa, Río San Juan, Constanza, Dajabón y Salcedo. Cada ciudad con sus espacios y rituales, sus símbolos y nombres emblemáticos. Pasemos revista a las tardes carnavalescas de nuestra región.

Carnaval vegano
Desde hace 15 años se ha convertido en la marca y centro principal de las manifestaciones festivas de febrero en nuestro país. Con una organización comercial y logística que permite la observación y participación del público de manera más efectiva, el carnaval de La Vega es una cita obligada para cibaeños, demás dominicanos de otras regiones y turistas que han tenido noticias de la alegría que derrochan sus diablos, vejiga en mano.

Aunque la historia ubica en 1510 las primeras fiestas de la carne celebradas en la isla y precisamente en la ciudad Culta y Olímpica. Más de 150 grupos figuran inscritos en la Unión Carnavalesca Vegana, y este año saldrán alrededor de 130. Fieras, Broncos, Duques, Piratas, Magoyos y otros más dan vejiga y baile cada domingo de febrero desde sus cuevas, ubicadas en todo el centro comercial de la urbe vegana.

Santiago y sus lechones
De todas las historias de carnaval, la de Santiago es una de las más interesantes, porque está ligada al desarrollo urbanístico de la ciudad y a dos corrientes paralelas, una de élite y otra popular.

El lechón, variante particular de la figura del diablo, tiene sus orígenes en la rivalidad antológica de dos sectores tradicionales: Los Pepines y La Joya.  Ambas caretas tienen sus detalles particulares. Mientras la careta pepinera es de cuernos lisos, la joyera tiene en ambos cuernos más cuernitos que le sobresalen.  Otro sector que aportó su variante es Pueblo Nuevo, cuya base joyera modificaron agregándole flores a cada cuernito.

En alegría y asistencia, el carnaval santiaguero es uno de los más importantes. Y además de la vejiga, los lechones portan fuetes, que repican en su transitar por la avenida Las Carreras, la zona más concurrida en los últimos años. Hay que cuidarse de la picardía de los lechones pero también de los asistentes que confeti en mano, llenan de papel a cualquier “boca abierta” que pasee sin precaución.

Bonao enmascarado
Otra de las ciudades con más gozo carnavalesco es Bonao. Sus macaraos, además de las tradicionales comparsas de indios, son una de las manifestaciones que engalanan hasta mediados de marzo las calles de la villa de las hortensias. Como ciudad que fue cuna de la radio y la televisión en la dictadura trujillista, el carnaval de Bonao hizo sus bailes de salón y actividades de élite. Pero ambas tendencias se unen para darle un matiz múltiple a las expresiones creativas de sus nativos. Con el apoyo de empresas locales y nacionales, el segundo domingo de marzo culmina con un desfile nacional que pone en evidencia la capacidad de los bonaenses de hacer grandes cosas y de compartir con otras localidades.

Carnaval de Cotuí: aplatanado

Con una de las máscaras más ecológicas de la región, higüeros adornados con panales de comején y abejas, le dan un tono austero pero muy cercano a las tradiciones africanas que las originaron. Los trajes son hechos de hojas de plátanos, papel o fundas, por lo que se llaman platanuses, papeluses y funduses, según se han ido incorporando estos materiales a la confección de la vestimenta. Vejiga en mano, también alegran las tardes de la tierra donde la guinea pone música.

Moca: Jinchaos de alegría
El apodo de jinchaíto se le atribuye a los antiguos pobladores de Juan López, que en tiempos de sequía consumían agua en condiciones insalubres, lo que les daba un aspecto hinchado.

El mote se extendió a todos los mocanos y ahora constituye el personje principal de esta cuna de héroes y sepulcro de tiranos.

Toros versus civiles
Uno de los más legendarios carnavales tiene lugar en San Fernando de Monte Cristi, municipio principal de la provincia del Morro. Las batallas entre toros, el personaje principal y los civiles, gente sin disfraz, son un agresivo espectáculo que llenan febrero y a veces Semana Santa de fuetes y valentía.

Herencia taína en el Atlántico
La novia del océano del norte tiene pocos años, pero valiosos, sembrando una tradición que incorpora las raíces taínas a su carnaval.

Los taimáscaros, con máscaras alusivas a las costumbres taínas y sus símbolos, han enriquecido una fiesta que se compone también, desde sus orígenes, de la muerte, caín y abel, Nicolás den den, roba la gallina, el gigante de la boya, el macundi macundi, califé, indios, negros y otros personajes comunes en todo el país.

Macaraos aquí y allá
Con el mismo nombre de los personajes de Bonao y traje en estructura muy cercano a Cotuí, los macaraos de Salcedo se viste con papel crepé de colores y cubren sus rostros con máscaras de animales grandes, como el elefante, entre otros. Pero el cierre de este carnaval es muy peculiar: estos diablos dejan de agitar sus vejigas y el pueblo se les lanza encima para arrancar los disfraces, en una especie de purificación simbólica.

San Francisco de Macorís
En la rivera del Jaya se celebra un carnaval que aunque carece de un personaje o diablo particular, se llena de los personajes comunes del carnaval dominicano, como los roba la gallina, califé, se me muere Rebeca, y Nicolás den den.

Santiago… Rodriguez
Aunque a escala menor que en otras ciudades, Sabaneta también tiene su descarga de creatividad gracias a varios grupos de jóvenes que realizan sus propios disfraces y han creado sus personajes particulares, para alegrar las tardes dominicales de febrero.

Mar y fiesta
Río San Juan, municipio turístico de la provincia María Trinidad Sánchez, tiene desde 1997 el único carnaval marino del país, el Carnarengue. Celebrado en una tarima en la laguna Gri Gri, durante febrero.

Los Carnamares, las comparsas de este peculiar desfile, son diablos alusivos a criaturas marinas y a sus elemento propios como las escamas, corales, conchas, dientes de tiburón entre otros.

Carnaval en frío
En las deliciosas montañas de Constanza se unen dragones, monstruos, indios, gárgolas para colorear los paisajes verdes, que se distinguen de los demás carnavales. Además es la única ciudad que celebra junto al pueblo una Noche de gala, en la que muestran sus bailes y mejores disfraces.

En Jarabacoa también ponen sus mejores esfuerzos creativos en un despliegue de color, semana tras semana.

Otras manifestaciones
En Mao, el carnaval ofrece sus abechisas que son una aleación de abejas, chivos y sapos en sus máscaras. Dajabón también tiene sus diablos, que al igual que en Monte Cristi se llaman toros. En Samaná, el carnaval también viene con sal, sus diablos son marinos y recrean a monstruos de las profundidades del océano.

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