En República Dominicana
Las protestas locales están hoy en su mejor momento, las razones son muchas pero, en esencia, los jóvenes tienen la conciencia y la seguridad de que el cambio en República dominicana es posible.
Desde los años 70, los domininicanos han demostrado que tienen mucha fuerza para provocar una variación, y parte de esas luchas de aquellos años se llevó acabo por el interés y la rebeldía de los jóvenes que les preocupaba las deficiencias de la sociedad de ese entonces, pero no es hasta este 2009, que casi concluye, donde hemos visto el despertar de la juventud en potencia, esa inquietud de ideales y de cuidar los derechos y buscar la oportunidad de ser escuchado, Es lo que hemos visto recientemente mediante caminatas y manifestaciones pacíficas.
Muy reconocido ha sido el caso de “Música por Los Haitises”, concierto que reunió artistas y celebridades unidos a más de 5,000 personas que cantaron a una sola voz, que no se quedarían calladas y proclamaron que la cementera no era rentable para el medio ambiente.
Otras protestas, con un estilo diferente, fueron realizadas en este mismo año. Hace poco un grupo de jóvenes se reunieron, vestidos con un look playero, para pararse frente al Congreso y decir que ese plan que llevaban a cabo no era su Constitución y que las playas son propiedad de todos. Ya se sabe que los jóvenes son los principales motores del cambio, el presente es ahora y los cambios, poco a poco, pueden verse.
Un pensamiento diferente
A causa de la falta de información y las constantes injusticias del sistema político y gubernamental de la nación, los jóvenes se han visto en la necesidad de agruparse, a decir cómo piensan, lo que desean y lo que quieren para generaciones presentes y futuras. Un pensamiento simple: que cada ciudadano pueda contribuir a tener un mundo de posibilidades, con un paradigma claro, con una revolución de las ideas y conceptos libertarios, se quiere una sociedad con conciencia. que sea capaz de dejar atrás la corrupción y el clientelismo.
La idea central es crear un cambio, muchos jóvenes no encuentran cómo hacerlo, ya otros dicen que “están jartos”, que quieren “la revuelta”, y que “ya está bueno”. El cambio para transformar la sociedad que busca la nueva onda de la protesta no llega, pero está justo en el camino.