SANTO DOMINGO.- Un diagnóstico errado, la publicación en los medios de comunicación de que portaba 50 bolsitas de drogas en el estómago y un largo proceso para que expulsara una sustancia que Nunca ingirió, es el escenario que le ha cambiado la vida a Isa Mabel Pujols, quien asegura no haber dormido bien desde que arribó al país el pasado domingo procedente de Curazao.
Dice que su vida ha cambiado y que su esposo con quien reside en Curazao, también dominicano, sufrió un accidente automovilístico cuando se enteró de la noticia salvando la vida milagrosamente.
“Él me dijo que el carro está desbaratado y que una batería que tenía en la parte trasera lo golpeo en la cabeza que no sabe como está vivo. Pero también mis amigas compañeras en el salón de belleza donde trabajo se preocuparon mucho”
Aseguró que después que su nombre ha recorrido el mundo lo único que quiere es limpiar su imagen por ella, su familia y su pequeño hijo de cuatro años quien la acompañó en el viaje.
“Eso fue lo que más me dolió, que ellos sacaron la noticia antes de tener las pruebas, porque ellos tenían que esperar la prueba y luego sacar todas las noticias que quisieran. Ellos no esperaron que yo llegara al hospital Central cuando ya eso estaba a nivel mundial”.
Isa Mabel, residente desde hace un año y medio en Curazao, llegó al país a visitar a su madre que fue operada hace una semana de un seno.
Arribó a la terminar a eso de las dos de la tarde e inmediatamente, cuando se disponía a pasar con su equipaje, agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas la retuvieron acusándola de poseer drogas en el estómago y la vagina.
Cuenta que desde la terminal aérea la trasladaron dos hombres en un carro a la DNCD y de ahí al Centro Médico UCE donde le hicieron una radiografía y una doctora aseguró que tenía 50 bolsitas de droga y luego la trasladaron de nuevo a la sede del organismo antinarcóticos donde le entregaron a sus familiares el niño.
Dijo que al hospital Central la llevaron esposada, le dieron purgantes, enemas y luego de evacuar unas siete veces, durante toda la noche, determinaron que no había nada en su estómago y procedieron a practicarle tres radiografías más para confirmar que no cargaba nada.
Esta joven de 24 años al visitar la redacción de LISTÍN DIARIO en compañía de sus padres, Ludovino Ramírez y Francisca Pujols, se quejó el trato recibido por las autoridades de la DNCD y pidió que limpien su nombre que no se conforma con la excusa que le ofreciera el organismo a través de un medio de comunicación.
“Yo pensé durar 21 días en el país pero como mi nombre y mi reputación están así quiero limpiarla y que me paguen mi daño, porque nada más no es excusa, una excusa se le dá a cualquiera y yo estoy embarrada y mi nombre todo el mundo lo sabe”
Aseguró que en el aeropuerto no le hicieron radiografía alegando que la maquina estaba dañada y que en la UCE fue la primera placa que le hicieron, la cual no presentaron en el Hospital Central de la Fuerzas Armadas donde la llevaron para que expulsara la “sustancia”.
Dijo que allí la enfermera o doctora que estaba de turno le pidió la radiografía a un agente, que le contestó que no sabía. También su madre Francisca Pujols dijo que pidió la radiografía en la DNCD y respondieron “que ese no era mi problema”.
Evidentemente preocupada por la situación y ante el temor de que tenga problemas para regresar a Curazao, Isa Mabel quiere llevar un proceso judicial en los tribunales, pero alega que todavía no tiene un abogado.
DEMANDA
El personal de la Dirección Nacional de Control de Drogas, del Centro Médico UCE y del hospital Central de las Fuerzas Armadas que actúo en el caso de la señora Isa Mabel Pujols, acusada falsamente de introducir al país 50 bolsitas de drogas en su estómago, sin orden motivada de un juez competente, violaron sus derechos humanos y constitucionales.
La afirmación la hizo la abogada María Elena Rodríguez, del Departamento de No Violencia de la Secretaría de Estado de la Mujer, quien dijo que la agraviada está en su derecho de demandar a los que actuaron, en reparación de daños y perjuicios, de acuerdo a lo establecido en el Código Civil Dominicano en su artículo 1382 y siguientes.
Dijo que a esa señora se le violó el libre tránsito, la no discriminación a la mujer establecido en la Convención Belén Do Pará; la presunción de inocencia establecido en el artículo 8 en la Constitución y con relación a su hijo de cuatro años, que estaba con ella al momento de su arresto y traslado al centro médico UCE, se violó el Código para el Sistema de Protección de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente, 136-36.
En cuanto al Estado, la abogada dijo que “el Estado es indemandable e inembargable, en principio, pero que las personas físicas que actuaron sin una orden, como lo establece la l76-02, pueden ser demandadas.
“Sin un fiscal, ni una querella interpuesta, no se podía determinar que era culpable, por eso es que la Constitución y el Código Procesal Penal establecen que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, entonces, esos derechos fueron violentados” indicó.
LA DNCD
La DNCD, aunque se disculpó por el hecho, no consideró a priori la publicación de los medios de comunicación de la información que acusaba de “mula” a Isa Mabel, de acuerdo con el vocero del organismo Roberto Lebrón.
“La DNCD manejó una información ofrecida por los médicos, por los peritos, hemos pedido excusa públicamente y no podemos hacer más nada de ahí”, reveló Lebrón.
Al cuestionársele porqué no esperan unas horas hasta que se concluyan los resultados y se demuestre que la persona ciertamente cargaba drogas para ofrecer la información a los medios, Lebrón contestó “es una tradición en la DNCD hacerse eco inmediatamente se producen esos arrestos”.
Dijo que diariamente se producen arrestos de personas que transportan cuerpos extraños que no es caso exclusivo de esa señora a quien reiteraron sus excusas.
Indicó que siempre las personas que son apresadas en el AILA, son llevadas a la UCE y luego al hospital de las Fuerzas Armadas. “Cuando es en Punta Cana, al Hospital Nuestra señora de La Altagracia en Higüey; en Puerto Plata, al hospital Ricardo Limardo y en Santiago, al José María Cabral y Báez.”