El presidente Leonel Fernández acaba de poner a prueba aquello de que “cuando se quiere, se puede”, pero también de que “quien puede lo más, puede lo menos”. En el caso de la designación de Rubén Bichara como gerente general de EdeEste y de un nuevo consejo directivo de la empresa de servicios eléctricos, el hombre entendió ñy nosotros lo filtramos aquíñ que intereses particulares ligados al sector energético querían jugar con él, con su autoridad y con la voluntad suya expresadas en un decreto y, sin mucho aspaviento, “mató el gallo en la funda” y acabó con el escarceo.
Es probable que a Bichara, que en algún momento también llegó a considerarse una “víctima”, algunos de los que maquinaban le hicieron el juego, pero la verdad es que al Consejo por un buen tiempo no querían “darle entrada” y más bien a sus miembros se les mantuvo cual si se tratara de “palomas en zinc caliente”.
Y como el problema era de medir fuerza por capacidad accionaria, el jefe del Estado, más que por un “bajadero”, optó por resolver de cuajo el problema.
Así las cosas, decidió poner en manos de la CDEEE las acciones de naturaleza privada, un 50%, que hace poco se adquirieron de la WTC, pero que todavía no estaban bajo el control oficial, con lo que la empresa bajo la rectoría de Celso Marranzini no sólo pasa a ser custodia y garante, sino que también pasa a dar las órdenes. A partir de ahí (y aplicando lo de que muerto el perroÖ), las cosas fluyen entre el Consejo y las demás partes ligadas a EdeEste.
Con la CDEEE como accionista principal de EdeEste, frente a un Fomper con 49%, se dio paso a una primera reunión de accionistas con la rectoría de Celso, donde se dio por un hecho y oficializó la designación del Consejo y del gerente Bichara. En ese tenor, y con las aguas en el nivel correspondiente, se fijó reunión del Consejo para el jueves que viene y de accionistas para el 17, para modificar los estatutos y llevar el órgano de cinco a siete miembros (cuatro CDEEE y tres Fomper), en consonancia con el decreto presidencial del 27 de agosto.
¿Expectativas ahora?. Unos 300 millones de dólares que dicen los generadores que les adeudan e incorporar a la cartera de clientes unos 300 mil usuarios provenientes del PRA, entre otras cosas.